El gobernante de Estados Unidos (EE. UU.), Donald Trump, recibirá el próximo mes en la Casa Blanca al presidente Nayib Bukele, una muestra de la cercanía entre ambos mandatarios y de los fuertes lazos de la alianza con El Salvador. Dos altos funcionarios de la administración Trump ya visitaron el país: Marco Rubio, secretario de Estado, como parte de su primera gira internacional, y la semana pasada estuvo en suelo salvadoreño la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien también fue a Colombia y a México. La administración Trump ha calificado al presidente Bukele como un importante aliado. Y es muy común que el mandatario estadounidense elogie su liderazgo a escala regional y lo ponga como ejemplo para otras naciones.
En enero pasado, Trump y el presidente Bukele sostuvieron una conversación telefónica para hablar sobre la posibilidad de trabajar para detener la inmigración ilegal y acabar con las pandillas transnacionales.
Stephen Miller, subdirector de Políticas y asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, aseguró días después que la administración Trump ve al presidente Bukele como «un socio grande y fuerte» para EE. UU.
«El presidente Bukele ha ofrecido amablemente tremendos niveles de cooperación a Estados Unidos en todo lo relacionado con la migración, y esperamos que esto proporcione un marco de cooperación migratoria en toda la región», dijo Miller.
En efecto, el Centro para el Confinamiento del Terrorismo (Cecot) recibió a más de dos centenares y medio de peligrosos criminales del Tren de Aragua y de la MS-13 capturados en Estados Unidos por cometer múltiples delitos.
El surgimiento de esta oferta fue durante la visita de Rubio a El Salvador, y Noem vino al país a verificar que estos criminales verdaderamente estén pagando por los delitos cometidos.
Además, el país está obteniendo ingresos para volver autosuficiente el sistema penitenciario, de modo que los fondos del Estado se destinen verdaderamente para el desarrollo y el crecimiento económico, y no para alimentar y mantener a individuos que causaron grandes daños a la sociedad.
La visita del presidente Bukele a Washington no solo ofrece una idea de la alta estima que de él tiene Donald Trump, por dedicarle parte de su tiempo (como solo lo ha hecho con grandes líderes mundiales en el marco de grandes temas coyunturales, como las guerras en Ucrania y Gaza), sino que también abre las posibilidades para buscar mayor cooperación para El Salvador.






