Al unísono, sectores identificados como grupos opositores, donde se cuenta a analistas u opinólogos, han vociferado una supuesta caída de popularidad del presidente Nayib Bukele, y lo justifican con percepciones sesgadas, las cuales no les permiten ver la realidad de los hechos con objetividad y veracidad.

Hemos sido testigos todos de la publicación de dos encuestas, con la aclaración de que estas provienen de sectores en franca oposición al actual Gobierno, y se podría pensar en una supuesta falsificación de datos; es decir, que la medición real ubique al presidente Bukele muy por arriba de los resultados de dichas publicaciones. No obstante, queda claro el posicionamiento que el presidente tiene. A estas encuestadoras, vale decir: las preferidas de los opositores, no les queda más que aceptar la información que les da la población.

Hay algunas valoraciones que es pertinente hacerlas; y es que hay una tendencia a reconocer el trabajo del presidente Bukele y minimizar la aceptación de diputados y alcaldes de Nuevas Ideas, lo cual resulta tendencioso, pues se pretende hacer creer que los diputados y alcaldes no han respondido a las expectativas de la población y que se debería de cambiar la actual correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa.

Crear una percepción de pérdida de popularidad, pretendiendo obtener como oposición 16 o más diputados —al menos eso lo han dicho a los cuatro vientos— pareciera ser su agenda. Al no tener credibilidad recurren a estas prácticas, que ellos llaman estrategias.

Las encuestas recientemente publicadas dan como claro ganador en la elección presidencial a Nayib Bukele. Pero hay que poner mucho énfasis en las valoraciones tendenciosas que se hacen buscando maximizar el trabajo del presidente Bukele, porque no les queda otra opción, y buscar deslegitimar el trabajo de los diputados y de algunos alcaldes. Esto pretende crear una burbuja mediática, la cual busca generar confusión entre la población para que crea que es importante votar por otras opciones de partidos de oposición, lo cual resultaría contraproducente para los intereses de país, y que además sería una vuelta al pasado.

Hay que tomar en cuenta que en el utópico caso de que obtuviesen un número determinado (16), buscarían por todos los medios liberar a delincuentes; algo similar a lo que ocurre en Estados Unidos, donde abogados opositores al presidente Donald Trump buscan revertir el caso de los delincuentes del Tren de Aragua, mismos que estuvieron en el Cecot. No debe permitirse por ningún motivo.

Los 16 diputados también se pueden interpretar como una estrategia ante la inminente derrota electoral que se les avecina (una vez más) de acuerdo con las encuestas; y es que en su estrategia pretenden hacer creer que obtendrían esa cantidad, o más. La pregunta es ¿de dónde?, si las mismas encuestas opositoras al Gobierno del presidente Bukele no les dan mayor espacio.

En la encuesta de la UCA, cuando se pregunta el partido de preferencia, indican al partido Nuevas Ideas con 34.9 %, muy lejos se encuentra el FMLN con 1.7 %, ARENA con 1.5 %, GANA con 0.3 %, PDC con 0.2 % y VAMOS con 0.2 %. En esta encuesta se observa el 57 % que aún no ha definido su voto, pero tampoco expresa que lo haría por los partidos tradicionales.

Lo que habría que tomar en cuenta —y lo más seguro— es que los 60 diputados correspondan a Nuevas Ideas, y que los opositores, al no contar con sus trasnochadas pretensiones electorales, recurrirán al discurso del fraude electoral. Ficha cantada.