El Banco Mundial recién publicó un estudio sobre cómo Centroamérica puede liberar el potencial de sus economías para crecer más y de manera sólida y sostenible. Como resultado de dicho estudio, se hace una serie de recomendaciones para impulsar el crecimiento económico, entre ellas invertir más para mejorar la calidad de la infraestructura física y ampliar el acceso de la población a servicios como salud, educación, agua y saneamiento.

Frente al devastador impacto social y económico de la pandemia de la COVID-19, se vuelven cruciales las acciones para dinamizar las economías y retomar la senda del crecimiento económico. Un dinamismo que se transforme en más oportunidades de empleo y bienestar para todos.

Nuestra labor en El Salvador nos ha permitido apreciar cómo el país ha hecho grandes esfuerzos para mitigar el impacto de la pandemia, protegiendo la vida de los salvadoreños e invirtiendo en fortalecer el sistema de salud. Hemos visto, además, cómo El Salvador impulsa diversos proyectos para invertir en educación desde la primera infancia, recuperar el crecimiento económico y generar desarrollo en todo el territorio.

El Proyecto de Desarrollo Económico Local Resiliente, mejor conocido como Proyecto 262, es uno de los proyectos claves impulsados por el Gobierno de El Salvador y que cuenta con apoyo financiero y técnico del Banco Mundial. Se trata de una iniciativa que apuesta por el desarrollo local con oportunidades para las 262 municipalidades del país.

Este proyecto fue diseñado antes de la pandemia con una visión de largo plazo. Sin embargo, por sus objetivos y características, este proyecto va a ser fundamental para el despegue de la economía salvadoreña, pues va a dinamizar las economías locales, generando empleos y oportunidades a escala municipal.

Un componente clave del proyecto es la inversión en infraestructura productiva en los municipios. Se dará prioridad a obras que generen más oportunidades económicas, como mercados, carreteras secundarias, guarderías comunitarias, ferias e infraestructura de turismo, así como también obras de servicios básicos, incluyendo puentes, tuberías, drenajes y redes de electrificación local.

Se priorizará, además, que las obras sean resilientes. Es decir, infraestructuras seguras que cumplan con estándares internacionales de calidad y que funcionen durante y después de fenómenos naturales adversos, como inundaciones o tormentas.

Al mismo tiempo, este proyecto apoyará a las alcaldías a mejorar sus capacidades para proveer mejores servicios a los ciudadanos, por medio de una gestión más eficiente y transparente en finanzas, provisión de servicios y participación ciudadana. Así, los salvadoreños se verán doblemente beneficiados con mejores servicios municipales e inversiones productivas en su localidad.

El Proyecto 262 también contempla inversión en obras más grandes, que abarquen a dos o más municipios, con un fondo que financiará proyectos con alto potencial para crear oportunidades laborales, especialmente para mujeres, jóvenes y personas retornadas. Invertirá en proyectos como mejoras de logísticas y movilidad, mercados, ferias, infraestructura de soporte en corredores turísticos y otros, para incrementar la competitividad local y la productividad. Todos estos serán, sin duda, proyectos de alto impacto. Confiamos en que el Proyecto 262 beneficiará a 4.5 millones de salvadoreños con cientos de nuevas obras, que serán priorizadas por las propias comunidades, mayor dinamismo de las economías locales y alcaldías prestando servicios de calidad. Confiamos, además, en que este proyecto será un motor fundamental para el despegue de la economía de El Salvador con más oportunidades y prosperidad para todos los salvadoreños.