Un error común que se comete al hablar sobre la diáspora salvadoreña es considerarla únicamente como una fuente económica o una simple emisora de remesas. Esta visión reduccionista mantuvo por años relegados a los compatriotas residentes en el exterior, en un segundo plano en la vida productiva del país. Si bien los salvadoreños radicados en el exterior contribuyen sobremanera para impulsar la economía, no hay que olvidar que ellos también gozan de derechos que se deben hacer valer. Durante décadas, la diáspora estuvo a la sombra de los gobiernos y legislaturas pasadas sin la posibilidad de tener voz y voto en las decisiones importantes del país.
Con esto, tampoco estoy desmeritando el significativo aporte que nuestros compatriotas en el exterior hacen a la economía salvadoreña. Pero sí recalco la necesidad de balancear todos los aspectos que implican reconocer los derechos y aportes que hacen estos compatriotas al país. Solo en 2021, nuestros compatriotas residentes en el extranjero enviaron más de $7,500 millones en remesas, lo cual superó el 26 % de nuestro producto interno bruto (PIB).
A escala mundial, el año pasado las remesas globales que los migrantes mandaron a diversos países rondaron los $589,000 millones. Esta cifra compite con la ayuda internacional y la inversión extranjera directa, como una de las entradas financieras más grandes a los países en desarrollo. Las remesas financieras no solo ayudan a las familias, sino también a la comunidad en general, cuando se utilizan para gastos e inversiones, adquisición de viviendas, activos financieros y pequeñas empresas.
Los hogares que reciben remesas tienen mayor probabilidad de invertir en comparación con aquellos hogares que no las reciben. Incluso, cuando la mayor parte de las remesas se destina a inversiones no productivas (consumismo), pueden tener un poderoso efecto multiplicador en las áreas de origen de los migrantes locales y regionales. Se pueden generar empleos e ingresos para los hogares que no reciben remesas y, por tanto, disminuir la pobreza.
Nuestra diáspora representa el ferviente sacrificio, trabajo y dedicación por superarse profesional, económica y personalmente en diversas partes del mundo. Ese deseo se sobrepone a que un día fueron expulsados del país debido a la crisis política, económica y social provocada por las malas decisiones de las administraciones pasadas. Ahora, con el trabajo articulado entre el Gobierno del presidente Nayib Bukele y la bancada cian en la Asamblea Legislativa estamos revirtiendo esa realidad.
Nuestra diáspora es mucho más que transferencias de remesas. También son emisores de remesas sociales y políticas, las cuales pueden influir considerablemente en la expansión de la libertad de las personas en los países emisores.
La autora Peggy Levitt define las remesas sociales como «las ideas, los comportamientos, las identidades y el capital social que fluyen de las comunidades de los países receptores a los emisores». Este tipo de remesas generalmente se transfieren por canales de comunicación que los migrantes utilizan para mantenerse en contacto con sus familiares y amigos en sus países de origen. Por medio de estos canales, los migrantes comparten con su gente en los países de origen sobre las cosas que han aprendido en su país de residencia. Por lo general, estas ideas son frescas e innovadoras y les permiten compartir otras formas de culturas y otros valores.
Se considera, por su lado, que las remesas políticas son la influencia que los migrantes tienen en el comportamiento político de sus familiares y amigos en los países de origen. Por ejemplo, estudios encontraron que los no migrantes que tienen vínculos más fuertes con familiares en el extranjero cuentan con más probabilidades de involucrarse en política, simpatizar más con un partido político y son más propensos a persuadir a otros a votar por un partido específico.
Los autores también encontraron que el uso de internet entre personas no migrantes que mantienen fuertes lazos con migrantes resulta en un mayor conocimiento e interés en la política de su país. En países como Estados Unidos los migrantes forman las conocidas hometown associations o asociaciones locales (HTA). Estas organizaciones desempeñan un papel muy importante en la cooperación con los países emisores. También son un canal para que los migrantes se involucren e influyan en la política de sus países de origen.
Un dato muy interesante que tiene que ver con la influencia que la diáspora ejerce sobre la política en sus países es la evidencia que existe del flujo de las remesas en los años electorales, la misma que los migrantes pueden tener en los países de origen. Esto también evidencia mayor participación política entre las personas que reciben remesas en comparación con aquellas que no reciben ese ingreso. También, durante los períodos de elección, las remesas de tipo político y social hacen su magia al demostrar que la diáspora transmite sus ideales a sus familiares y amigos en su país de origen. La influencia de la diáspora en períodos electorales dista de ser únicamente financiera, dado que también ejercen influencia sobre las preferencias hacia un candidato en particular o preferencias por sistemas más democráticos.
Es importante darles el lugar que se merecen a los salvadoreños radicados en el exterior. La nueva Asamblea Legislativa ha reconocido la importancia de nuestra diáspora por medio de la labor de nuestro presidente Nayib Bukele. Por eso, hemos tomado muy en serio la misión de legislar en favor de todos estos compatriotas que en administraciones pasadas fueron marginados.
Esta legislatura ha promulgado una ley para el voto en el exterior. Esta normativa es aplicable a la realidad y propone soluciones integrales y no obstáculos. Se ha aprobado financiamiento para que la emisión del Documento Único de Identidad (DUI) en el exterior sea en el lugar de residencia. Los hermanos de la diáspora ya no deberán gastar recursos viajando al consulado más cercano para solicitar su DUI y luego volver en otra ocasión para retirarlo. También hemos aprobado la Ley de Aplicación de la Apostilla Electrónica. Con esta normativa los compatriotas radicados en el extranjero podrán legalizar cualquier documento público de forma electrónica sin necesidad de acercarse al consulado.
En la bancada cian tenemos clara la misión de legislar para el beneficio de los salvadoreños sin distinción alguna. Esto incluye a nuestra diáspora, que por tantos años estuvo olvidada por los gobiernos anteriores. Ahora finalmente se les está dando el lugar que merecen, el que debió habérseles dado desde siempre.






