Estamos en el mes en el que se conmemora el Día Internacional de la Mujer, oportunidad para rememorar la lucha que a lo largo de la historia las mujeres en el mundo han sostenido para poder ser partícipes de la sociedad en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. Desde científicas, abogadas, poetas, montañistas, entre otras, El Salvador se caracteriza por contar con mujeres extraordinarias que luchan por poner el nombre del país en alto, desde cualquier parte del mundo donde se encuentren.

Por ello, es importante reflexionar sobre el trabajo que las mujeres han realizado históricamente en beneficio de las comunidades, particularmente las mujeres migrantes, heroínas de la nación, quienes representan el liderazgo, la valentía y la fortaleza para hacer realidad sus sueños y apoyar a sus familias.

Por muchos años pertenecí a la diáspora y por tal motivo reconozco las necesidades que desde la distancia podemos experimentar y sobre todo la incertidumbre que puede provocar el hecho de regresar al país. Por todo lo anterior, puedo asegurar que desde cancillería implementamos iniciativas en beneficio de las mujeres migrantes y sus familias en todo el ciclo migratorio, desde un enfoque prioritario y diferenciado.

Sumado a esto, las mujeres de nuestra diáspora aportan económicamente a sus familias, por tanto, se reconoce el valor intrínseco de sus contribuciones monetarias. Según la Encuesta de Población Salvadoreña en Estados Unidos de 2022, realizada por el Banco Central de Reserva (BCR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el promedio mensual de las remesas enviadas por las mujeres es de $316.4, cuya finalidad de su uso es en áreas de consume y manutención, pago de servicios básicos y gastos en salud, siendo las mujeres quienes destinan más remesas que los hombres.

Asimismo, más del 70 % de las mujeres encuestadas han realizado inversiones en bienes muebles, inmuebles o negocios, cuyo país de destino ha sido la economía estadounidense, la economía salvadoreña o ambas economías; y es, además, el grupo poblacional que reserva un mayor porcentaje de sus ingresos para el ahorro, en comparación con los hombres.

Conozco mujeres que han formado asociaciones en sus comunidades de acogida, fomentando el arraigo cultural de sus hijos hacia el país, trabajando en equipo, comprometidas con innovar para el desarrollo, entre ellas, la Asociación Salvadoreña de Mujeres en Canadá; el Grupo de Mujeres Viroleñas, que gestiona y ejecuta proyectos de beneficencia; el Grupo Salvadoreño de Mujeres Cristianas, que busca promover ayuda humanitaria focalizada en mujeres y comunidades, ambas en Italia; la Asociación Taller Liderazgo Mujeres en California, que ejecuta proyectos de interés social; y la Asociación Grupo Solidario de Mujeres Salvadoreñas Las Chiltotas, que promueve la cultura y gastronomía salvadoreña en Ciudad de México.

De manera particular, quiero referirme a mujeres salvadoreñas destacadas, tal es el caso de Nathaly Colocho, arquitecta que fundó su empresa Fitwear en Colombia, firma que ofrece ropa deportiva de alta calidad, con diseños de tendencia y telas de ultratecnología. Así también, Valeria Galán, antropóloga salvadoreña que fundó su empresa consultora, Aurora Cesget, en Perú, donde diseña proyectos y estudios socioculturales en espacios rurales y urbanos con la finalidad de promover la gestión de los territorios.

Por otro lado, a las mujeres que han decidido retornar a su país les ofrecemos diversos programas que les permiten reintegrarse social y económicamente.

Para ello, creamos el Protocolo de Atención a Mujeres Retornadas (Pramur), una herramienta focalizada a la población femenina retornada desde un enfoque interinstitucional e intersectorial. Asimismo, se tienen proyectos de reintegración productiva, a través de la creación de emprendimientos, se ha dado especial énfasis a mujeres, facilitando e incentivando su participación por medio de la creación de espacios lúdicos para sus hijos.

Adicionalmente, se han impulsado programas de formación para personas migrantes retornadas; por ejemplo, en la isla La Calzada, en La Paz, existen cinco proyectos donde se destaca la participación de mujeres en tareas tradicionalmente realizadas por hombres, como lo es la reparación de motores fuera de borda, instalación y reparación de paneles solares, y otros.

Con todo lo anterior, no cabe duda de que las mujeres salvadoreñas migrantes son nuestras heroínas donde sea que se encuentren, mereciendo todo nuestro respeto y admiración por los aportes que realizan en diferentes áreas. Por lo que, en esta oportunidad, reitero el compromiso del Gobierno del presidente Nayib Bukele con las mujeres de la diáspora: pilares fundamentales de El Salvador.