El diputado federal más votado en la historia de Brasil, Eduardo Bolsonaro (hijo del expresidente Jair Bolsonaro), formó parte de una comitiva de siete parlamentarios que visitó el país para conocer el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) y todas las políticas de seguridad implementadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele. 

El resultado es que Bolsonaro destacó, a través de una exposición de 24 tuits en la red social X, sus percepciones y notas de la visita, en la que elogia que El Salvador pasó de ser el país más violento del mundo en 2015 a ser un referente en seguridad y rivalizar con Suiza por la cantidad de homicidios por cada 100,000 habitantes. 

Y es que los éxitos del Plan Control Territorial y del régimen de excepción como método para reducir la criminalidad en el país son de sobra conocidos en todo el mundo. Es lo que los pueblos asediados por el crimen organizado piden a sus gobernantes, los cuales, como ocurría en El Salvador en los tiempos de ARENA-FMLN, no hacen nada por estar de acuerdo con las estructurales delincuenciales o por siniestros cálculos electorales o porque, sencillamente, la violencia es buena para los negocios de las agencias de seguridad, con las que estaban vinculados. 

Cabe destacar que en el análisis de Bolsonaro se destacan los elementos fundamentales para la implementación de una política de seguridad verdaderamente integral y efectiva: primero, la voluntad y valentía de un gobernante como Nayib Bukele, que se enfrentó no solo a las mafias criminales con toda la fuerza del Estado, sino también contra sus aliados en la Asamblea Legislativa, en donde boicotearon las peticiones de financiamiento de la guerra contra las pandillas y las leyes y reformas necesarias para acabar con las maras. 

En segundo lugar, la reconfiguración del Órgano Legislativo. El voto popular, libre y masivo permitió al presidente Bukele conformar una mayoría absoluta en la Asamblea para impulsar leyes y agilizar el financiamiento de las diferentes fases del Plan Control Territorial. 

Finalmente, la eliminación de malos elementos en el ministerio público y en el Órgano Judicial para implementar las nuevas leyes y evitar la liberación irregular de delincuentes, basados en tecnicismos o corrupción. 

Para mantener la tranquilidad, la seguridad y las oportunidades económicas que trae la eliminación de las pandillas es necesario, por lo tanto, que el presidente Bukele mantenga esa mayoría de diputados en la Asamblea Legislativa. De otro modo, ya sabemos de qué lado están ARENA-FMLN y sus aliados, quienes volverían a poner trabas al combate del crimen organizado. 

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