Cada año, el 16 de enero será el Día de las Víctimas del Conflicto Armado, como un homenaje para millares de hombres y mujeres que perdieron la vida en manos de escuadrones de la muerte o comandos guerrilleros, en fuego cruzado o en bombardeos. Será un día para recordar a aquellos que fueron torturados y desaparecidos o que perdieron todo al abandonar sus hogares por huir de la violencia.

En 1992, en el Castillo de Chapultepec, en México, se firmó el cese de hostilidades entre las cinco facciones de la guerrilla que formaron el FMLN y el gobierno, dirigido por ARENA. Ha sido un hecho histórico reconocido por la comunidad mundial, por su permanencia en el tiempo.

 Sin embargo, quien ha explicado a cabalidad lo que realmente sucedió ha sido Dagoberto Gutiérrez, uno de los comandantes guerrilleros, el segundo al mando del Partido Comunista Salvadoreño (PCS), que participó en una reunión secreta entre la cúpula guerrillera y lo que él denomina «la oligarquía». Fue aquí donde se pactó el fin de la «exclusión política», contó Gutiérrez en el espacio de entrevistas República, del Canal 33, lo que permitió que la guerrilla tuviera acceso al poder (alcaldes, diputados y hasta el Gobierno Central) por medio de un partido político.

Fue esta la verdadera razón del cese de fuego y de que la exguerrilla retomara las armas, explicó Gutiérrez en el programa, transmitido en noviembre de 2019. En suma, señaló el analista político, fue un acuerdo para negociar poder y, mediante este, mejorar la vida de los integrantes de la cúpula guerrillera. No hubo acuerdos para eliminar las causas estructurales que originaron la guerra, que quedaron intactas. Lo más tangible fue el pacto entre cúpulas para compartir el poder político cuando llegara el tiempo. Y así sucedió. ARENA entregó el gobierno al FMLN y tenía la esperanza de recuperarlo para dar el movimiento de tuerca final a la «alternancia» en un sistema bipartidista.

Pero la sociedad salvadoreña prefirió no olvidar que tras los 75,000 muertos del conflicto armado vino una cantidad de fallecidos superior durante la guerra social que se desató debido a acuerdos incompletos.

Como salvadoreños no podemos olvidar a nuestros compatriotas muertos durante el conflicto armado y el drama que vivieron millares de familias. Tampoco podemos olvidar que las víctimas de los terremotos de 2001 se multiplicaron porque la corrupción les robó los recursos. Ha llegado el momento de dar la vuelta la página y darles el justo lugar que merecen en la historia.