Organizaciones de servicios legales representados por el Consejo Americano de Inmi­gración en Estados Unidos presentaron una deman­da contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) para impugnar los obstáculos de ac­ceso a abogado para la comunidad in­migrante, encerrada en cuatro centros de detención en los estados de Florida, Texas, Arizona y Luisiana.

El consejo denunció que ICE y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS, en inglés) en­cierran a miles de inmigrantes en cen­tros de detención mientras esperan la resolución de los procedimientos civiles de inmigración. «El resultado de esos procedimientos es a menudo de vida o muerte. Sin embargo, ICE ha aplicado políticas que hacen extrema­damente difícil —y en muchos casos imposible— que las personas detenidas accedan a sus abogados», compartió en un comunicado.

De acuerdo con los organismos, ICE viola la Constitución y sus propias nor­mas de detención al denegar a los inmi­grantes que se comuniquen en privado con sus abogados por teléfono, video­conferencia e incluso en persona. Tam­bién los acusa por las barreras para or­ganizar los servicios de interpretación para los afectados.

«Los centros de detención del ICE son bien conocidos por sus horribles condiciones y la falta de acceso a la representación legal, lo que deja a las personas detenidas en una increíble desventaja y aumenta drásticamente la probabilidad de que las condicio­nes abusivas o inhumanas queden sin control», dijo la subdirectora legal de la ACLU de Florida, Katie Blankenship. «Es crucial que las personas detenidas por ICE puedan ejercer su derecho a un abogado y abogar por su liberación se­gura a sus comunidades y familias en Estados Unidos», rectificó.

El consejo aseguró que los inmi­grantes que acceden a un abogado cuentan con 10 veces más probabili­dad de ganar en la corte de inmigra­ción, que uno que no lo tiene.

Se trata de los centros de detención de Krome, en Florida; el Centro Correc­cional de Florence, en Arizona; el Cen­tro Correccional de River, en Luisiana; y el Centro de Procesos de Laredo, en Texas.

«Sabemos que el acceso a un abo­gado conduce a la libertad, la seguri­dad y la reunificación con sus seres queridos para muchas personas de­tenidas por motivos de inmigración», indicó la directora ejecutiva de Ame­ricans for Immigrant Justice, Shalyn Fluharty. «En cambio, estamos viendo a personas detenidas expuestas al peli­gro y separadas permanentemente de sus familias porque no pudieron hacer una llamada telefónica confidencial a un abogado. Nadie debería enfrentar­se a la muerte o a no volver a ver a su hijo porque no pudo hacer una llamada telefónica», aseveró.

El Consejo Americano de Inmigra­ción interpuso la demanda junto con el Proyecto Nacional de Prisiones de la ACLU, la ACLU del Distrito de Colum­bia, la ACLU de Florida, la ACLU de Texas, la ACLU de Arizona, y el bufete de abogados Saul Ewing y Milbank LLP.

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