En una pequeña iglesia en una callejuela de la provincia china de Hebei, una decena de fieles se congrega para su encuentro semanal, un día después de la muerte del papa Francisco, a los 88 años.
El Vaticano confirmó el lunes la muerte del pontífice argentino, quien inspira devoción, pero fue blanco de duras críticas de los tradicionalistas durante sus 12 años de papado. China rompió relaciones con la Santa Sede en 1951, dos años después de la llegada al poder de los comunistas.
Los católicos del país, calculados en 12 millones, debieron escoger entre unirse a la Asociación Católica Patriótica, controlada por el Estado, o las iglesias clandestinas leales al papa.
Pero bajo el pontificado de Francisco se alcanzó un acuerdo histórico en 2018 entre Pekín y el Vaticano. El texto permite a las dos partes participar en el nombramiento de obispos.
El martes, en la pequeña iglesia de la provincia norteña de Hebei, decorada con retratos bíblicos y un Cristo crucificado, los fieles en duelo oraron y cantaron en coro.
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Un estante de vidrio transparente que expone textos del Partido Comunista Chino y del presidente Xi Jinping se ubica cerca de un retrato de la Última Cena.
La muerte de Francisco fue «como el dolor de perder un ser querido», comentó una fiel que pidió ser identificada como Chenxing.
«Nos enseñó a amarnos unos a otros», dijo la mujer de 53 años, quien comentó que el papa siempre buscó la paz en el mundo. Otros expresaron el impacto que sintieron por la muerte, que consideraron «repentina», en especial porque la víspera, Domingo de Pascua, había aparecido en público.
El Vaticano no reconoce diplomáticamente a Pekín y mantiene vínculos oficiales con Taiwán, que China reivindica como parte de su territorio. En ese contexto, Francisco buscó un acercamiento sin precedentes con China.
«Tuvo un papel esencial en redefinir el diálogo con Pekín», analizó Michel Chambon, especialista en cristianismo en Asia en la Universidad Nacional de Singapur. Por primera vez, «el Gobierno chino reconoció que el papa podía tener algo que decir en la gestión de los católicos chinos», señaló.





