«Quiero ser muy clara, el objetivo no es castigar a Israel. El objetivo es mejorar la situación humanitaria en Gaza», afirmó en una rueda de prensa la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas.

Las medidas comerciales, si fueran adoptadas por los países de la UE, encarecerían en unos 227 millones de euros ($269 millones estadounidenses al cambio actual) el costo de determinadas importaciones israelíes, principalmente de origen agrícola.

La Comisión Europea también propuso sancionar a dos ministros israelíes de extrema derecha, Itamar Ben-Gvir, responsable de Seguridad Nacional, y Bezalel Smotrich, responsable de Finanzas, según una fuente comunitaria.

El ejecutivo europeo ya había propuesto en agosto de 2024 sancionar a estos dos ministros. Pero la propuesta quedó en nada debido a la falta de acuerdo entre los 27 Estados miembros. Para que sean aprobadas, requieren un voto unánime de los países de la UE.

En el ámbito comercial, las sanciones solo requieren la mayoría calificada de los Estados miembros. Pero también será difícil llegar a un acuerdo en ese sector, opinan los diplomáticos en Bruselas.

El ministro israelí de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, advirtió que «cualquier acción contra Israel recibirá una respuesta adecuada».

«Las recomendaciones del colegio de comisarios liderado por la presidenta [Ursula] von der Leyen son moral y políticamente sesgadas», escribió.

Las exportaciones israelíes a la UE, su principal socio comercial, alcanzaron el año pasado los 15,900 millones de euros. Solo el 37 % de estas importaciones se verían afectadas por estas sanciones, si los 27 dieran su luz verde.

Israel anunció el martes el inicio de una gran ofensiva terrestre y aérea sobre Ciudad de Gaza con el fin de «eliminar» al movimiento Hamás.

El conflicto ha provocado una catástrofe humanitaria y devastado el pequeño territorio, asediado por Israel. Los cerca de dos millones de personas que viven en el enclave se han tenido que desplazar en numerosas ocasiones.

«Es como vivir el juicio final o el infierno, pero incluso el infierno sería más clemente», afirma Fatima Lubbad, que recorrió a pie con sus cuatro hijos unos diez kilómetros para llegar a Deir al Balah tras huir de Ciudad de Gaza. «No podemos más», cuenta a AFP esta mujer.

Día y noche es huir para los gazatíes. Oum Ahmed Younes, de 44 años, afirma que no puede permitirse pagar los elevados gastos de transporte. Además, «no hay tiendas de campaña o, si las hay, los precios son desorbitados. Es más barato morir», dice.

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