Los homicidios en Guatemala continúan con tendencia a aumentar. Desde enero hasta julio de este año, hubo un alza del 21 % en los crímenes, en comparación con el mismo período de 2024. Las principales víctimas son hombres de 18 a 35 años, dejando la posibilidad de que las riñas entre pandillas y ajustes de cuentas sean algunas de las causas del repunte de los asesinatos, comentó el experto del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), David Casasola.
Las estadísticas del CIEN muestran que en los primeros siete meses se cometieron 1,870 homicidios, es decir, 326 más que entre enero y julio de 2024. Del total del corriente año, 102 víctimas son menores de edad, un 32 % más que el año anterior, cuando fueron 77.
Las muertes violentas de este año contra hombres representan el 87 %, mientras que las mujeres son el 13 %. En mayo, el Gobierno de Bernardo Arévalo atribuyó el aumento de los homicidios a la disputa entre pandillas por ganar más territorios para el narcomenudeo. «Diario El Salvador» consultó al experto sobre este planteamiento, y respondió que dado el perfil de las víctimas, por los rangos de edad, es muy posible que esta sea una de las explicaciones detrás del incremento.
«Lo que nosotros podemos analizar es el perfil de las víctimas, luego se pueden complementar algunos acontecimientos con noticias y personas que viven rodeadas de situaciones de actividad delictiva de pandillas. Hay una concentración de hombres de 18 a 35 años, usualmente es un perfil de personas que empiezan o que durante mucho tiempo han estado involucradas en ese tipo de hechos; es muy posible, pero este ejercicio se queda corto, uno quisiera tener todas las variables», detalló Casasola en la presentación del Índice de Denuncias de Delitos (IDD) del CIEN junto con la Fundación para el Desarrollo de Guatemala y Crime Stoppers.
Guatemala atraviesa uno de sus peores escenarios con la ola de violencia en la historia reciente, y este año cada 30 días superan la cifra anterior.
«Cada mes tiene una mayor cantidad de homicidios y eso genera una presión que aumenta la tasa por cada 100,000 habitantes», señaló.
Solo en julio de 2025, hubo 272 homicidios; con respecto a julio de 2024, que culminó con 235 víctimas, existe una diferencia de 37 casos más. Haciendo una comparación de cada mes, junio de este año cerró con 254 asesinatos, es decir, que en julio hubo 18 homicidios más.
En julio ocurrió un promedio de 8.8 homicidios diarios, cifra superior a la registrada en junio con 8.5 diarios. La tasa interanual del séptimo mes alcanzó los 17.65 asesinatos por cada 100,000 habitantes, y la de junio fue de 17.47 por cada 100,000 habitantes. El especialista dijo que una vez el país alcanzó la tasa interanual de 15.8, en julio de 2024, a partir de allí solo hay registros en aumento.

«Tasas parecidas a ese nivel no las experimentamos antes de la pandemia por la COVID-19», reflexionó. «Este no es un fenómeno homogéneo, no ocurre de la misma manera en todos los territorios, sino que hay una concentración geográfica», dijo Casasola.
Según el estudio, el 87 % de los asesinatos se cometieron en 10 de los 22 departamentos y el 51 % se concentró en el departamento de Guatemala. Casasola apuntó que este departamento no solo encabeza la lista por la cantidad poblacional, sino que es un área donde más personas necesitan generar ingresos, existe más narcoactividad y pelea por los territorios entre pandillas.
«Es un área urbana, hay un menor capital social, las personas no se conocen, eso permite que puedan ocurrir hechos delictivos y nadie sepa quién fue», explicó a «Diario El Salvador».

«También se generan muchos elementos que hace más apetecible este tipo de territorios para las personas que se dedican a cometer delitos, porque perciben que allí hay actividad económica, que no hay una capacidad de organización comunitaria, y por lo tanto, pueden haber menores riesgos o probabilidades de ser castigados o tener mayor ganancia al momento de realizar sus actividades delictivas», compartió.
Al departamento de Guatemala, que tiene el mayor número de homicidios, le siguen Escuintla, Petén, Santa Rosa, Izabal, Chiquimula, Zacapa, Quetzaltenango, Jalapa y Jutiapa.






