Treinta años después, se consolidan pruebas de los llamados «Safaris humanos», un capítulo oscuro en la historia de la humanidad en el que turistas -en su mayoría italianos- pagaban por asesinar con rifles de largo alcance a ciudadanos en Sarajevo.

La fiscalía de Milán, Italia, abrió este mes una pesquisa al respecto basada en la investigación que hizo durante dos años el escritor y periodista italiano Ezio Gavazzeni.

Ahora hay pruebas y testimonios de que, durante el asedio a Sarajevo, un buen número de extranjeros, sobre todo italianos, pagó a miembros del ejército serbobosnio para viajar a la capital de Bosnia a asesinar con rifles a personas durante el asedio de cuatro años en la década de 1990.

El asedio de Sarajevo ocurrió durante la guerra de Bosnia, entre 1992 y 1996. Fue un bloqueo y ataque sistemático dirigido por las fuerzas serbobosnias, quienes rodearon la ciudad y colocaron francotiradores en las montañas. Se enmarcó en un fuerte conflicto entre bosnios musulmanes, croatas y serbobosnios. Sarajevo era una ciudad multiétnica y esta fue la forma de hacer una limpieza. Más de 11,000 civiles murieron en ese periodo en el que las personas tenían que desplazarse de un lugar a otro agachadas y corriendo.

Este fue el escenario clandestino perfecto para lo que se conoce como «Safari humano de Sarajevo». Los «turistas francotiradores» pagaron mucho dinero por disparar al azar en contra de personas. Los niños eran el blanco favorito. Los cazadores llegaban cada fin de semana en grupos de cinco a seis personas, bajo la dirección del ejército serbobosnio para poder ocultarlos.

Pagaban hasta 12,000 euros, en el equivalente al cambio actual.

Gavazzeni presentó la denuncia con la ayuda de dos abogados y ahora la fiscalía de Milán indaga a ciudadanos italianos por cargos de homicidio voluntario agravado por crueldad y motivos abyectos. El periodista comenzó su investigación hace algunos años y contactó al director del documental «Sarajevo Safari» (2022) para recabar más pruebas.

«No había motivaciones políticas ni religiosas. Eran personas adineradas que fueron allí por diversión y satisfacción personal. Estamos hablando de personas a las que les gustan las armas y que quizá van a campos de tiro o de safari en África», dijo Gavazzeni.
Edin Subasic, exmilitar y exagente de inteligencia bosnio es uno de los testigos que aparece en el documental y relata el esquema de los «turistas francotiradores».

TARIFAS DE FIN DE SEMANA

«El aspecto más morboso del ‘safari de Sarajevo fue que existía una tarifa sobre cuánto debía pagar un cazador de fin de semana a los miembros del Ejército de la República Srpska (serbobosnio) en Grbavica para disparar a civiles: adultos, mujeres, niños, embarazadas, soldados», aseguró Subasic.

Por parte de la justicia bosnia, se abrió un expediente luego de la denuncia interpuesta por Benjamina Karic, que fue alcaldesa de Sarajevo entre 2021 y 2024.
Subasic y Gavazzeni sostienen, cada uno por su parte, que algunos de los francotiradores ya han muerto, pero ese no es impedimento para sentar un precedente de justicia ya que estos crímenes no prescriben.

Michael Giffoni, de la misión diplomática de Italia en Sarajevo en época de la guerra, confirmó ayer esta información. Agregó que no había solo italianos, sino de otras nacionalidades.

Gavazzeni dijo en una entrevista a El Mundo, de España, que «había españoles ricos y relevantes en los safaris humanos de Sarajevo».

También declaró que estos asesinos eran personas acaudaladas, con una carrera profesional, y que veían la dinámica como solo un juego.