Al menos 50 personas murieron, varias quedaron atrapadas y decenas heridas en el norte de Pakistán en las últimas 24 horas debido a fuertes lluvias monzónicas que provocaron deslizamientos de tierra, derrumbes de viviendas e inundaciones repentinas, informaron autoridades el viernes.
La mayoría de los decesos (43, de las cuales ocho niños y dos mujeres) ocurrieron en la provincia montañosa de Khyber Pakhtunkhwa, fronteriza con Afganistán, aseguró la Autoridad de gestión de catastrofes. Otras siete personnes murieron en Cachemira.
Las víctimas murieron «al derrumbarse sus casas» o «cuando sus vehículos quedaron atrapados en deslizamientos de tierra», informó a AFP una portavoz de los rescatistas.
En esa zona, «en el distrito de Bajaur, lluvias torrenciales arrasaron varias casas, donde quedaron más de 20 personas atrapadas», agrego la portavoz.
Por el momento, fueron encontrados 18 cadáveres, indicaron las autoridades.
«En el distrito de Lower Dir, el derrumbe de varios tejados causó 15 muertos (…) y en Mansehra, un vehículo se precipitó por un barranco, matando a dos personas», añadieron.
Otras siete personas perdieron la vida en Cachemira, según las mismas fuentes.
Este balance eleva a más de 350 el número de víctimas mortales, de las cuales, la mitad son niños, desde el inicio del monzón de verano a finales de junio.
En julio, Punjab, hogar de casi la mitad de los 255 millones de habitantes de Pakistán, registró un 73% más de precipitaciones que el año anterior.
Esta temporada monzónica, que comenzó antes que en años anteriores, ha sido calificada de «inusual» por las autoridades.
Solo en este mes, Punjab registró más muertes que en toda la temporada monzónica anterior. Las autoridades advierten que las lluvias se intensificarán aún más al final del monzón de verano, a mediados de septiembre.
El monzón, que aporta entre 70% y 80% de las precipitaciones anuales en el sur de Asia entre junio y septiembre, es vital para la subsistencia de millones de agricultores en la región.






