Las protestas, iniciadas hace dos semanas por comerciantes descontentos con la crisis económica que atraviesa el país, son uno de los mayores desafíos para las autoridades teocráticas que gobiernan Irán desde la Revolución Islámica de 1979.
Reza Pahlavi, que vive en Estados Unidos y es hijo del depuesto sah de Irán, celebró la «magnífica» afluencia del viernes a las manifestaciones, e instó a los iraníes a organizar protestas más focalizadas este fin de semana y «tomar y mantener los centros urbanos».
Pahlavi, cuyo padre Mohammad Reza Pahlavi fue derrocado por la revolución de 1979 y murió en 1980, aseguró que también se está preparando para «regresar a [su] patria» pronto.
El país lleva 36 horas sin acceso a internet, a raíz de un apagón impuesto por las autoridades en todo el territorio, según la oenegé especializada en ciberseguridad Netblocks.
En estas condiciones, se filtra poca información.
«El régimen iraní ha cortado las herramientas de comunicación en el interior del país», y «bloqueado todos los medios de contacto con el mundo exterior», alertaron dos destacados cineastas y disidentes, Mohamad Rasulof y Jafar Panahi.
«La experiencia demuestra que el propósito de dichas medidas es ocultar la violencia infligida durante la represión de las protestas», indicaron en la cuenta de Instagram de Panahi, ganador el año pasado de la Palma de Oro en el Festival de Cannes.
La premio Nobel de la Paz iraní Shirin Ebadi advirtió el viernes que las fuerzas de seguridad podrían estar preparándose para cometer una «masacre bajo la cobertura de un apagón generalizado de las comunicaciones».
El jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, escribió en su cuenta en la red X que «Estados Unidos apoya al valiente pueblo iraní».

Funerales en Shiraz
Amnistía Internacional afirmó que está analizando elementos que parecen indicar que la represión se intensificó en los últimos días.
Desde que empezaron las protestas, el 28 de diciembre, al menos 51 manifestantes, entre ellos nueve niños, murieron y cientos resultaron heridos, según afirmó el viernes la oenegé Iran Human Rights, radicada en Noruega.
Este sábado, la televisión estatal difundió imágenes de los funerales de miembros de las fuerzas de seguridad muertos durante las protestas. En la ciudad meridional de Shiraz, la asistencia fue notable.
Tras la fuerte movilización del jueves, el viernes por la noche Teherán y otras ciudades también acogieron protestas, según imágenes cuya autenticidad la AFP comprobó, difundidas en redes sociales a través de conexiones por satélite.
En el distrito de Sadatabad de Teherán, los manifestantes protagonizaron una cacerolada y corearon el lema «¡Muerte a Jamenei!», mientras los autos tocaban el claxon en señal de apoyo.
Otras imágenes difundidas en redes sociales y por canales de televisión en farsi fuera de Irán mostraron protestas similares en otros puntos de la capital, así como en las ciudades de Mashhad, Tabriz y Qom.
En la ciudad de Hamedán un hombre ondeó una bandera iraní de la época del sah, con el emblema del león y el sol, rodeado de hogueras y gente bailando, según imágenes difundidas en redes que la AFP no pudo autentificar de momento.





