La heredera del líder costarricense saliente, Rodrigo Chaves, sostuvo su mano en La Biblia y la Constitución de la República mientras juraba ayer como la presidenta No. 50 del país centroamericano. La ceremonia solemne fue presidida por la diputada presidenta de la Asamblea Legislativa de dicho país, Yara Jiménez Fallas. Previamente juraron los dos nuevos vicepresidentes: Francisco Gamboa Soto y Douglas Soto.

La parte central de la ceremonia de traspaso de poderes sucedió en horas del mediodía de ayer en el Estadio Nacional, en La Sabana, San José.

La presidenta de la Asamblea Legislativa de Costa Rica, Yara Jiménez Fallas, le impone la banda presidencial a Laura Fernández. Foto: AFP

La nueva mandataria contó con una amplia multitud de simpatizantes que se apostaron desde temprano en el recinto deportivo para brindarle su apoyo.

Discurso
Tras recibir la banda presidencial, la recién estrenada presidenta brindó su primera alocución oficial bajo su nuevo cargo. En este destacó que «Costa Rica abrió los ojos», uno cuando asumió la presidencia Chaves y el otro cuando ella fue electa presidenta.

Laura Fernández durante su primer discurso como mandataria de Costa Rica. Foto: AFP

«Nuestra querida Costa Rica cambió para siempre y enhorabuena. Costa Rica abrió los ojos […] y como quien despierta de una pesadilla se levantó de golpe. Hoy, queridos compatriotas somos un pueblo espabilado, informado, exigente, un pueblo que ya no come cuentos. Un pueblo que pide resultados, que llama a cuentas y que no quiere, ni va a volver atrás», recalcó. Fernández dijo también ser «heredera de hacer política de forma distinta, de una lucha constante, sin armas, pero con resultados. Heredera de un simple principio: No aflojar», dando a entender que no habrá marcha atrás en las políticas iniciadas por su antecesor, entre ellas la lucha contra la delincuente y el narco.

«Muy pronto inauguraré una megacárcel, y uno de los más modernos centros de vigilancia policial, pero eso no servirá de nada si los jueces siguen soltando a los delincuentes peligrosos. No servirá de nada si las leyes los protegen con la cultura de “pobrecitos”», subrayó y añadió que «una respuesta de mano dura es lo que ustedes esperan y merecen de mí. No me temblará el pulso para enfrentar el crimen organizado. Desde el gobierno asumiré con responsabilidad el liderazgo de esta lucha».

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