Algunos países han sorteado la ola de Ómicron con un número relativamente bajo de casos graves o de muertes a pesar del aumento de los contagios, señala el informe, que pone como ejemplo a Singapur y Sudáfrica.

Sin embargo, Estados Unidos no ha experimentado el mismo grado de «desacoplamiento» entre contagios y muertes, debido principalmente a su baja tasa de vacunación, ya que sólo 63 por ciento de los estadounidenses están totalmente vacunados y 37 por ciento tiene el refuerzo, añade.

«La preocupación es que una vez que se produzca la propagación entre los segmentos de mayor edad (de la población), las hospitalizaciones y las muertes podrían aumentar», dijo Edwin Michael, epidemiólogo del Centro de Investigación de Enfermedades Infecciosas de Salud Global de la Universidad del Sur de Florida.

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