El canciller Serguéi Lavrov prometió que Rusia dará una respuesta acorde al disparo de misiles de largo alcance ATACMS realizado por Ucrania, al estimar que Estados Unidos está implicado en estos ataques que abren una «nueva fase» de la guerra.
Las fuerzas ucranianas dispararon misiles de largo alcance suministrados por Estados Unidos contra una instalación militar en la región fronteriza rusa de Briansk, en el primer ataque desde que Kiev recibió la autorización de Washington.
«Si hay un lanzamiento de misiles de largo alcance desde Ucrania hacia el territorio ruso quiere decir que estos son operados por expertos militares de Estados Unidos. Consideramos que se trata de una nueva fase de la guerra de Occidente contra Rusia y reaccionaremos en consecuencia», declaró Lavrov a la prensa en Río de Janeiro, después de la cumbre del G20.
El canciller aseveró que no es posible usar esos misiles «sin la ayuda de expertos y de instructores de Estados Unidos» que brindan «datos satelitales, la programación y el objetivo».
Además, consideró que el uso de los misiles ATACMS contra el territorio ruso es «una señal» de que Ucrania y Occidente «quieren una escalada».
«Es imposible usar estos misiles de alta tecnología sin los estadounidenses», insistió, al recomendar a los occidentales que «lean en su totalidad» la nueva doctrina nuclear rusa, que amplía la posibilidad de Moscú de utilizar armas atómicas en caso de un ataque «masivo» de parte de un país no nuclear, pero apoyado por una potencia nuclear, en clara alusión a Ucrania y Estados Unidos.
El presidente ruso Vladímir Putin había afirmado en septiembre que si Ucrania llegaba a atacar en profundidad el territorio ruso con misiles de largo alcance occidentales eso significaría que «los países de la OTAN están en guerra con Rusia».
El Gobierno del presidente Joe Biden autorizó la semana pasada a Ucrania a golpear suelo ruso con misiles estadounidenses de largo alcance, en un giro estratégico a pocas semanas de la investidura de Donald Trump, que se desarrollará el 20 de enero de 2025.
Ucrania, confrontada a una invasión rusa desde hace casi tres años, pedía desde hacía tiempo la autorización de usar armas occidentales de largo alcance para atacar bases desde las cuales Rusia lanza sus bombardeos y contrarrestar el avance de las tropas rusas en el este.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, dijo que «Ucrania puede vencer a Rusia», en un mensaje ante el Parlamento por los 1,000 días desde el inicio de la invasión, en febrero de 2022,
«Es muy difícil, pero tenemos la fuerza interna para lograrlo», aseguró, bajo los aplausos de los parlamentarios.
Esas posibilidades incluyen el recurso a armas nucleares contra un país sin ellas, como Ucrania, pero apoyado por una potencia nuclear, como Estados Unidos.
No obstante, el presidente admitió que Kiev podría tener que esperar la era post-Putin para «restaurar» su integridad territorial. Actualmente, Moscú ocupa cerca del 20 % del territorio ucraniano.
Es la primera vez que Zelenski reconoce que su país tendría que aceptar, al menos durante un tiempo, perder los territorios ocupados por el enemigo.
Zelenski también acusó a los dirigentes del G20 reunidos en Brasil de no reaccionar al decreto firmado por Putin, que amplía los supuestos para recurrir al uso de armas nucleares.
«Hoy, los países del G20 se reúnen en Brasil. ¿Dijeron algo? Nada», lamentó el mandatario.
PLAN B
En el plano diplomático, varios países europeos afirmaron estar dispuestos a proporcionar respaldo financiero y militar a Kiev si Washington reduce su ayuda tras la llegada en enero de Trump a la Casa Blanca.
El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, pidió a los países que permitan a Ucrania utilizar las armas de largo alcance.





