Destacar las acciones humanitarias son su especialidad: ayudar a personas de la tercera edad o sacar una sonrisa a un indigente. Lucie Calderón de Cressent, de 65 años, es la primera salvadoreña que dirige la asociación Gran Premio Humanitario de Francia, que se enfoca en reconocer con medallas, diplomas y trofeos a los ciudadanos solidarios y empáticos.

La connacional lidera la asociación desde 2012, que este año cumple 128 años de haber sido fundada. Se planea una gran celebración para su aniversario 130.
El nombramiento de Calderón surgió gracias a los proyectos que buscan el beneficio de otras personas. Calderón tuvo un primer encuentro con la asociación francesa en 2005, cuando fue reconocida por la Asociación de Señoras Salvadoreñas e Italianas (ASSI) por contribuir con la remodelación de tres centros educativos en Ahuachapán, de donde es originaria, y la de uno en San Vicente.
«Crecí en esa zona [Ahuachapán] y mi sueño siempre fue ayudar a todos esos niños para que se superen», dijo.
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La salvadoreña se reúne cada año con un consejo para otorgar el reconocimiento y varios donativos de entre $600 y $1,000 a África, Alemania, India, Rusia, España, Italia, Suiza, El Salvador, Colombia y Honduras.
Aunque la pandemia por la COVID19 dificultó la entrega de medallas este año, la asociación las otorgó a siete personas, entre ellos médicos, enfermeras y bomberos de Francia por «su entrega y sacrificio» durante esta etapa.

«A veces la gente no quiere medallas. Las hemos propuesto y dicen que no les interesan los reconocimientos, solo quieren seguir haciéndolo [ayudar]. Eso es lo que nos gusta, a ellos hay que reconocerlos», detalló.
Su misión para este año fue enviar un donativo para menores de edad en África que fueron violadas. Esperan que con máquinas de coser aprendan el oficio y se abran nuevas oportunidades de vida.
Desde 2012 que está en la presidencia, el reconocimiento que más le ha conmovido es de un grupo de motociclistas reconocido como Barber Angels Brotherhood, compuesto por varios estilistas que ayudan a mejorar la imagen de indigentes sin recibir nada a cambio. La actividad la llevan a cabo desde hace años en Alemania. Se organizan para alquilar un establecimiento y atender a casi 30 personas.
«Al ver el resultado final, les sacan una sonrisa a las personas. Eso no tiene precio», reconoció en una llamada la salvadoreña. Calderón tiene una larga trayectoria como diplomática de El Salvador en el exterior.

Desde cualquier cargo que ha desempeñado ha buscado contribuir con su país natal, ya sea como cónsul en Italia, de 2000 a 2005, o como ministra consejera, delegada permanente adjunta en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en París, Francia, de 2005 a 2016.
La salvadoreña de San Pedro Puxtla también es integrante activa de la ONG Artistas en Acción, que ofrece conciertos en París y entrega los fondos a la Casa del Cariño en El Salvador y en Honduras. Este centro acoge a menores de edad desamparados para evitar que lleguen a las pandillas.
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