Houston, Texas, se convirtió ayer en una pequeña su­cursal de El Salvador gracias a los festejos vividos en el Festival Salvadoreñísimo, que celebró su edición 19 en el Humble Civic Center. Cientos de connacio­nales se dieron cita en la ciudad de Texas para re­cordar sus raíces, justo en el año en que se conmemoran 203 años de independencia.

Los 2,859 kilómetros que separan a El Salvador de la Ciu­dad Espacial se borraron, porque miles de cuscatlecos vivieron con orgullo sus raíces y su cultura al son de la música, que es­tuvo a cargo de Los REDD, con el toque de rock, o las cumbias de Los Hermanos Flores, que cerraron la velada, que empezó a la 1 de la tarde con un desfile protagonizado por la Fuerza 503 y las tradicionales cachiporristas.

Los corazones azules y blancos se unieron por un solo sen­timiento, que es recordar y ser testigos, en primera fila, de toda la nostalgia que les genera estar lejos de su tierra, pero que el festival les acercó todo. Este se acompañó de pupusas, panes con gallina, minutas y el refresco de horchata, típicos de El Salvador.

El desfile, que se realizó casi al unísono con las celebracio­nes en San Salvador, solo fue el preámbulo de una tarde que se aderezó con música de todo tipo. También se presentaron en el escenario Los Primos de Morazán, que hicieron vibrar a los con­nacionales que tienen sus orígenes en la zona oriental del país.

Cerca de las 4 de la tarde fue el momento para afinar las gargantas, porque se entonó el himno nacional en la voz prin­cipal de Nery Torres.

De inmediato se dio paso al reconocimiento de Arnoldo Martínez, un compatriota distinguido que tiene 46 años de residir en Houston y quien ha sido integral y un ejemplo de emprendedor, ya que cuenta con una empresa de limpieza en edificios comerciales que genera empleos desde hace más de 30 años.

«Me siento muy feliz de recibir un reconocimiento que también se merecen otros salvadoreños empresarios, pero lo recibo en nombre de todos ellos», dijo Martínez, quien ahora disfruta de su retiro, pero la empresa sigue generando.

Tony Villatoro, organizador del Festival Salvadoreñísimo desde sus orígenes y que está por cumplir dos décadas al frente, dijo: «Me siento satisfecho de ser el organizador de un evento tan importante para la comunidad que nos ayuda a reunirnos, que nos ayuda a sentirnos salvadoreños, sentir un pedacito de El Salvador en un día tan especial como es la independencia de nuestro país».

Y la diáspora salvadoreña radicada en la Ciudad Espacial se lo agradeció a Villatoro, porque «Diario El Salvador» fue testigo en primera fila de las sonrisas y el derroche de energía que dieron en cada sitio del recinto.

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