Durante los últimos cinco años la población refugiada a escala mundial se ha duplicado y Estados Unidos, una nación que ha recibido a más refugiados que ninguna otra, fue retrocediendo a un mínimo histórico la recepción de esta población vulnerable.
Para el año fiscal 2020 (octubre de 2019 hasta septiembre de 2020), el expresidente Donald Trump redujo el margen a solo 15,000 plazas destinadas a las personas que huyen de la persecución en sus lugares de origen. Un mínimo no visto desde que se creó el Acta de Refugiados de Estados Unidos de 1980. Al entrar a la presidencia había 85,000 espacios.
El número de vacantes disponibles para Latinoamérica y el Caribe también fue recortado en ese universo; pero a pesar de esto, los salvadoreños se llevaron cerca de la mitad del total de los refugios concedidos durante toda la presidencia de Trump (desde el 20 de enero de 2017 hasta el 20 de enero de 2021).
El presidente Joe Biden ha prometido aumentar para el próximo año fiscal a 125,000 el techo anual para la recepción de refugiados, aunque aún no está claro si se aumentarán los espacios para personas procedentes de América Latina y el Caribe, categoría en la que entra El Salvador.
En la presidencia de Trump se otorgó un total de 2,947 estatus de refugiado a salvadoreños. Estados Unidos admite cada año a refugiados de 60 países diferentes.
En el año fiscal 2018, El Salvador fue el séptimo país con más permisos de refugio, detrás de naciones como Afganistán, Ucrania y la República Democrática del Congo. Las leyes estadounidenses definen el término refugiado como una persona que está fuera de Estados Unidos y que ha sufrido persecución o teme que se le persiga por razones de raza, religión, nacionalidad y/o por pertenecer a un cierto grupo social u opinión política.
El expresidente Trump reformó el sistema para sacar de las categorías a personas con temor a la violencia por pandillas en sus naciones de origen.
El presidente Biden dijo que revisará tal decisión. El estatus de refugiado se solicita solo al estar fuera de Estados Unidos. Además, el 16 de agosto de 2017 la administración Trump borró el Programa de Permisos/Refugios para Menores Centroamericanos (CAM, en inglés).
El CAM fue iniciado por el expresidente Barack Obama, del que Biden fue vicepresidente. Concedió un gran beneficio para personas refugiadas procedentes de El Salvador, Honduras y Guatemala, pero en mayor proporción benefició a los salvadoreños. Entre enero y septiembre de 2016, fueron concedidos por el Departamento de Estado 353 refugios para salvadoreños.
En el ejercicio fiscal 2017, un total de 1,124 connacionales recibieron ese mismo estatus; y en el año fiscal 2018, la cifra acumulada fue de 725.
Para 2019, el acumulado alcanzó los 311 y en 2020 se disminuyó a solo 365. En los últimos cuatro meses de la presidencia de Trump (año fiscal 2021), se otorgó refugio a 69 salvadoreños. Con todas las trabas de la antigua presidencia, 5,857 personas de América Latina y el Caribe obtuvieron un refugio.
El proceso toma como mínimo dos años, y los perfiles seleccionados son escrutados minuciosamente por el Departamento de Seguridad Nacional, e incluso por el FBI. En ningún ejercicio fiscal se otorgó la totalidad de espacios reservados para los refugiados de la región. De acuerdo con el Centro de Procesamiento de Refugiados, la mayoría son reasentados en Texas, Washington, Ohio, California, Nueva York, Arizona, Carolina del Norte y Pensilvania, en ese orden.
Entre el 1.º de octubre de 2020 y el 31 de enero de 2021, dos salvadoreños encontraron refugio en Arkansas, 14 en California, seis en Georgia, seis en Illinois, tres en Kentucky, tres en Maryland, tres en Nevada, seis en Nueva Jersey, cuatro en Nueva York, ocho en Carolina del Norte, cinco en Pensilvania, nueve en Texas y cinco en Virginia, de acuerdo con los datos oficiales.
Las personas que llegan con este estatus también pueden trabajar legalmente al recibir un documento de empleo y, después de un año de vivir en Estados Unidos, deben aplicar para obtener una residencia permanente. Luego de cinco años, se vuelven elegibles para una ciudadanía, si cumplen con todos los requerimientos.





