El sistema bancario salvadoreño cerró octubre con señales claras de solidez y confianza por parte de ahorrantes y depositantes. Según la Asociación Bancaria Salvadoreña (Abansa), el saldo total de depósitos sumó $21,960.8 millones, lo que representa un incremento interanual de $3,645.4 millones, equivalente a un crecimiento del 19.9 %, uno de los ritmos más altos de los últimos años.
Este dinamismo en los depósitos ha sido clave para sostener la expansión del crédito en la economía. Al cierre de octubre, el saldo de préstamos brutos del sistema bancario alcanzó $18,591.1 millones, con una variación interanual del 7.5 %, equivalente a $1,291.8 millones en nuevas colocaciones. Dentro de este desempeño, el crédito a empresas destacó con un crecimiento del 11 %, reflejo del mayor apetito por inversión productiva y capital de trabajo.
Abansa detalla que el crédito empresarial sumó $9,697.2 millones, impulsado principalmente por los sectores de construcción, comercio y servicios. Solo la construcción registró un aumento interanual de $319 millones (32.1 %), mientras que comercio creció $234 millones (8.4 %) y servicios $191 millones (12.8 %), evidenciando un mayor dinamismo económico y generación de empleo.

Además, el crecimiento de los depósitos se dio en un contexto en el que los indicadores financieros del sistema bancario mostraron un desempeño superior al ritmo de la actividad económica. Mientras el Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) registró una variación interanual del 7.5 % a septiembre de 2025, los depósitos y el crédito mantuvieron tasas de crecimiento más elevadas, lo que evidencia un mayor uso del sistema financiero formal por parte de hogares y empresas. Este comportamiento refuerza el papel de la banca como un canal clave para la intermediación de recursos y el financiamiento de la actividad productiva en el país.
Estructura de depósitos
En cuanto a la estructura de los depósitos, los recursos a la vista —que incluyen cuentas de ahorro y corrientes— representaron el 61.1 % del total, con un saldo de $13,419.3 millones. Por su parte, los depósitos a plazo concentraron el 37.1 %, equivalentes a $8,145.2 millones. Ambos segmentos mostraron crecimientos relevantes, con incrementos interanuales de 21.6 % en los depósitos a la vista y de 17.5 % en los depósitos a plazo, lo que refleja una mayor confianza tanto para el ahorro de corto como de mediano plazo.
El ranking bancario muestra que Bancoagrícola lideró el sistema con $5,726.6 millones en depósitos, seguido por Banco Cuscatlán con $3,748.7 millones y BAC Credomatic con $3,172.3 millones. En conjunto, estas entidades concentraron una porción significativa del ahorro del sistema, acompañadas por Davivienda, Banco Hipotecario y Promérica, entre otros.
La fortaleza del sistema también se refleja en indicadores de riesgo y solvencia. Al mes de referencia, la cartera en mora se ubicó en 1.51 %, mientras que la cobertura de provisiones sobre créditos vencidos alcanzó el 155.4 %, lo que evidencia una gestión prudente del riesgo crediticio. Asimismo, el índice de solvencia, medido como capital regulatorio sobre activos ponderados por riesgo, se situó en 14.17 %, por encima de los mínimos regulatorios.
En un contexto internacional marcado por menor dinamismo económico, el desempeño de la banca salvadoreña resalta como un factor de estabilidad. El crecimiento de los depósitos no solo refleja confianza en las instituciones financieras, sino que también constituye la base para seguir financiando proyectos productivos, vivienda y consumo, contribuyendo al crecimiento sostenido de la economía nacional.







