En un mundo donde la infoxicación (sobrecarga informativa) está a la orden del día, la biblioterapia se convierte en un viaje introspectivo, que utiliza la lectura como herramienta terapéutica para abordar el bienestar emocional y el desarrollo personal. Esta disciplina se basa en la idea de que los libros pueden ser un vehículo para la sanación, el crecimiento personal y la transformación.
Los orígenes de la biblioterapia se remontan a 1916, cuando Samuel Crothers, un hombre con una profunda conexión espiritual, descubrió el poder transformador de las historias.
Observó cómo las personas cambiaban sus actitudes y perspectivas al sumergirse en la lectura, y así nació una disciplina que hoy se consolida como una rama esencial de la bibliotecología y la psicología.
«La biblioterapia se vuelve una oportunidad en medio de las crisis, y cuando digo crisis me refiero a las crisis personales, por ejemplo, el tema de las frustraciones, el tema de los descontentos. En general, una crisis de un individuo puede ser canalizado a través de la lectura. Entonces, la lectura se vuelve como ese vehículo para lograr que las personas puedan salir adelante y se vuelve justamente una terapia que se complementa lógicamente con lecturas más apropiadas», explica el maestro Jonathan Pleitez, de APCE-Colegio Lamatepec y miembro Permanente de la «International Federation of Library Associations and Institutions» (IFLA).
Esta forma de terapia no se limita a una persona, ya que se puede adaptar a diversos entornos incluyendo escuelas, universidades, bibliotecas, hospitales y clínicas, donde se ha demostrado su eficacia en el desarrollo de habilidades sociales, la mejora de la autoestima y el fomento de la creatividad.
«Y ahora, la lectura también se ha transformado, no necesariamente vas a tomar un libro, sino que un podcast, un tutorial en YouTube, es una forma también de información. Entonces, la biblioterapia entra como una herramienta sumamente valiosa», agrega el bibliotecólogo.
Además, se utiliza para abordar una amplia gama de problemas, como la ansiedad, la depresión, el estrés, el trauma y los problemas de conducta.
En el caso de grupos específicos, la biblioterapia se aplica por medio de sesiones personalizadas o sesiones colectivas, en esta última se puede desarrollar alguna lectura dirigida o algún cuentacuento.
De manera un poco más extensa se puede trabajar con rincones literarios, donde se puede retomar la idea del cuentacuentos, pero para captar la atención de los asistentes se puede hacer uso de un disfraz de alguno de los personajes.
Para trabajar con la biblioterapia también es necesario establecer vínculos de cooperación con diferentes profesionales, entre ellos psicólogos o terapeutas, que ayuden a comprender cuál es la necesidad del lector.
Es importante resaltar que para practicarla no es necesario leer libros de autoayuda o académicos, la diversidad de géneros literarios que existen puede cumplir un papel positivo, solo es cuestión de encontrar la lectura adecuada.
El efecto de la literatura en la niñez
Exponer a los niños a los libros y a la lectura según su edad es primordial para su crecimiento porque les ayuda a desarrollar diversas habilidades lingüísticas, a comprender sucesos, a incrementar su imaginación y a ser más empáticos.
«En los centros escolares donde se fomenta la lectura, vemos los valores que los niños van adoptando y cómo van creando un patrón de conducta sumamente diferente al que tenían, se hacen autodidactas desde pequeños», comparte la bibliotecóloga Vilma Cañas.
Una clave importante para hacer que un pequeño se interese por la lectura es guiarlo hasta descubrir qué tipo de libro le gusta o con cual se siente más cómodo o se identifica.
ALGUNOS BENEFICIOS AL LEER
• Reduce el estrés y la ansiedad: las historias transportan a otros mundos, lo que permite escapar del estrés y la preocupación.
• Mejora el estado de ánimo: los libros pueden inspirar, motivar y mejorar la percepción de las cosas.
• Ayuda a desarrollar empatía: al conocer las experiencias de otros, se aprende a comprender y respetar las diferencias.
• Aumenta la autoestima: los personajes que superan desafíos demuestran que cualquier persona es capaza de hacerlo.
• Mejora las habilidades de comunicación: la lectura enriquece el vocabulario y ayuda a expresarse con mayor claridad.
• Ayuda a resolver problemas: algunas historias presentan diferentes perspectivas y soluciones a los problemas.
• Se toman mejores decisiones: los libros ayudan a reflexionar sobre las propias decisiones y a considerar diferentes opciones.
• Se desarrolla un sentido de identidad: al conocer personajes diversos se exploran diferentes aspectos de la propia identidad.
• Se encuentra un significado y un propósito: las historias inspiran a buscar un sentido más profundo en la vida.






