Camila Margarita Urquilla Pérez tiene 11 años, reside en Cojutepeque, Cuscatlán Sur, y estudia sexto grado. Su talento con el piano desde que era muy pequeña la ha llevado incluso a un importante intercambio de recitales en Lanzarote, España, en representación de El Salvador, en mayo del año pasado

La artista sueña con convertirse en una concertista internacional y sus padres, Leonel Juan Pablo Urquilla y Mirna del Carmen Pérez, la apoyan. Sus padres dicen que están orgullosos de los pasos de Camila a su corta edad.

Camila comentó que ensaya entre dos a tres horas todos los días, en la mañana antes de la escuela, en la tarde y noche, ya que por el momento se encuentra preparando un nuevo concierto con melodías de Mozart.

«Lo estoy practicando, me encanta. También “La serenata”, de Franz Schubert, y” La fantasía impronta” y “Estudio de Chopin”», expresó Camila con entusiasmo.

Comenzó a tocar el piano a los tres años. A los cuatro empezó con canciones cortas y a los cinco dio su primer recital de piano en el concierto de gala que organiza su padre en Cojutepeque. Ahí tocó «Para Eliza», de Beethoven, luego otra canción en el kínder al que asistía, momentos que considera «pequeñitos, pero fueron mis primeros conciertos».

En 2022 concursó en el Lino Music Society, que se llevó a cabo en San Salvador, y obtuvo el primer lugar en intermedio, después su intercambio en España y luego asistió a su primer concierto con orquesta en el Círculo Deportivo de San Salvador, en 2024.

«Para mí, esto es parte de los primeros logros que llevo en el corazón, y siempre van a marcar toda mi vida. Mi sueño es convertirme en una gran pianista, concertista», añadió la artista.

Su padre, también músico y docente de profesión, expresó que los pasos que ha dado su hija en el arte de la música han sido significativos y están orgullosos de ella.

«Para nosotros es inimaginable el nivel de felicidad que tuvimos cuando fue invitada a participar por primera vez fuera del país, era complicado, porque era tan pequeñita [10 años]; y era la primera vez que no estábamos, pero sabíamos que era una oportunidad muy importante para ella y lo logró, y ha sido una experiencia extraordinaria», indicó el padre.

«Me siento muy afortunada de ser su madre, y como padres estamos tratando de impulsarla en la medida de lo posible, con nuestras limitaciones, apoyarla para que ella se desarrolle, porque su sueño es convertirse en una concertista, sueña a lo grande», expresó la madre.

Ella enfatizó que, ante el talento y la dedicación que requiere su hija, decidieron que se quedara en el hogar para estar de cerca en el proceso de estudio de la escuela y de sus ensayos.

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