Llegar a la laguna de Apastepeque fue encontrarse con una calma que se siente desde el primer momento.
Apenas se cruza la entrada del parque recreativo, el paisaje confirma por qué este sitio, cuyo nombre en náhuatl significa «Cerro de las vasijas grandes» o «Cerro de los alabastros», es uno de los rincones naturales más tranquilos del país.
El sonido del viento moviendo los árboles, el canto de las aves y el leve movimiento del agua acompañan tu estadía en el lugar, creando un ambiente ideal para desconectarse del ritmo acelerado de la ciudad.

Durante la semana, el lugar es especialmente tranquilo, aunque según comentan los encargados la afluencia de visitantes aumenta entre viernes y lunes.
Tras recorrer el parque y disfrutar del paisaje que rodea este espejo de agua la visita continuó en el restaurante del lugar.
Con precios accesibles, el menú se convierte en un atractivo adicional para los turistas. Por cinco dólares, fue posible disfrutar de un plato de carne a la plancha, también está disponible el pescado frito y camarones, ambos con un costo de seis dólares cada uno.

Don Julio Cornejo, colaborador del restaurante, explicó que entre los platillos más solicitados se encuentran el pescado frito, camarones al ajillo, carne de res y pechuga de pollo a la plancha.
También ofrecen sopas de pescado, camarón y una sopa mixta que combina camarón, pescado y jaiba, esta última con un valor de ocho dólares. El menú se complementa con opciones más sencillas como hamburguesas con papas por cuatro dólares, pensadas para quienes buscan una alternativa rápida.
«Los invitamos a que se acerquen por acá el parque recreativo laguna de Apastepeque, por acá les atenderemos todos los días», dijo Cornejo a Diario El Salvador.
La laguna descansa sobre un cráter de explosión volcánica, en el departamento de San Vicente, específicamente en Santa Clara, a unos 64 kilómetros de San Salvador.
Cuenta con 1.5 manzanas de terreno, en donde los visitantes pueden disfrutar de una playa natural y de un amplio espejo de agua ideal para un chapuzón. También, existe una piscina en donde pueden disfrutar chicos y grandes.

Uno de mis lugares favoritos de este parque es el muelle flotante que se adentra en la laguna y se convierte en uno de los puntos imperdibles para admirar el paisaje.
Para quienes utilizan transporte público, desde la terminal de Oriente, en Soyapango, se puede abordar las rutas de bus 116 o 301 con destino a San Miguel, bajarse en el desvío de San Vicente y tomar la ruta 156 o un pick-up hacia Santa Clara o Apastepeque.

La entrada general tiene un costo de $1.50 dólares, mientras que los niños menores de seis años y los adultos mayores de 60 ingresan gratuitamente. El parque abre todos los días, de lunes a domingo de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.






