Para los amantes del turismo rural y quienes disfrutan explorar los paraísos naturales del territorio nacional existe una excelente opción: las pozas del caserío Hacienda Tamera, en el cantón Hualama, del distrito de Chapeltique, en San Miguel Norte. Sus aguas cristalinas de tono turquesa y su entorno boscoso —aunque rodeado de viviendas— han captado la atención de los viajeros que buscan nuevos destinos.

El sitio consiste en una serie de pozas formadas por nacimientos de agua natural, que ofrecen diversos espacios para el disfrute de toda la familia. La poza principal alcanza una profundidad de entre 3 y 4 metros; sin embargo, en las orillas se encuentran zonas bajas para quienes no saben nadar.

Para visitar este paraje, debe tomar la carretera que de Moncagua conduce a Chapeltique. En el trayecto encontrará un rótulo que indica el desvío hacia Tamera; desde ese punto, el recorrido es de aproximadamente 10 minutos en automóvil por una calle ancha y balastrada. Se recomienda no confiar plenamente en aplicaciones de navegación (GPS), ya que suelen sugerir rutas erróneas o de difícil acceso en esta zona.

Foto / Iliana Ávila

Héctor Quintanilla visitó el lugar junto con su familia. Entre hamacas y el calor de un fogón donde preparaban una sopa de mariscos, compartió su impresión. «Está muy bonito, es un ambiente tranquilo y con sombra. Es la primera vez que vengo con la familia, pero creo que se necesitaría más inversión para que el lugar sea aún más agradable», dijo.

La entrada al lugar es gratuita. Cuenta con espacio para estacionar vehículos, áreas para colgar hamacas, instalar sillas o incluso tiendas de acampar. También hay un cambiador y ocasionalmente vecinos de la zona ofrecen comida. Los residentes solicitan a los visitantes llevarse su basura para preservar el ecosistema.

Este destino ha cobrado auge en los últimos tres años, impulsado por la estrategia de seguridad nacional. Tamera pasó de ser una zona con presencia de pandillas a una comunidad que busca el desarrollo en un ambiente de paz. La mejora en la seguridad ha permitido la construcción de nuevas viviendas, el surgimiento de negocios y la atracción del turismo rural.

«Para Semana Santa vinieron grupos que se quedaron a acampar. Mucha gente ha conocido el lugar por redes sociales y viene a explorar. Por las noches contamos con una lámpara solar y nosotros instalamos otras luces», comentó Jessenia Medrano, quien ofrece pupusas y antojitos a los turistas.

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