Luego de casi tres de años de inactividad, Ana Gloria Quesada Córdoba y su hermana Ana Leyda decidieron reabrir las puertas de la refresquería Paola, que por años ha deleitado el paladar de los migueleños con sus tradicionales refrescos naturales y las únicas minutas con tiste (bebida que se prepara con una mezcla en polvo de maíz tostado, cacao tostado, azúcar y, a veces, canela y achiote).

La ausencia durante esos tres años fue por la pandemia de la COVID-19, así como por la enfermedad y posterior muerte de su madre, Carmen Córdoba.

Fieles a las recetas de su madre y en su memoria, las hermanas mantienen el sabor tradicional que ha gustado a generaciones.

«Nosotros siempre con el lema de que vendemos, así como a nosotros nos gusta consumir, lo bueno. La calidad siempre es lo primordial en nuestros productos», comentó Ana Gloria.

Desde 1998, refresquería Paola recibe a sus clientes en la 12.ª calle oriente de la urbanización El Molino, en la ciudad de San Miguel, con refrescos de horchata, cacao, cebada, tiste con leche, de frutas de temporada, entre otros; y no puede faltar el tradicional cocomal, una receta creada por Rosita Córdoba, tía de Carmen Córdoba a quien le compartió la receta.

Cuentan que llamaron Paola a la refresquería en honor a una de las hijas de Ana Leyda.

En marzo del año pasado, las hermanas Quesada Córdoba, con el apoyo de su familia, se animaron a lanzar la marca La Carmela, con presencia en redes sociales. Productos orgánicos La Carmela son horchata en polvo, cacao en polvo, tiste y esencia de carao.

«Poco a poco hemos ido innovando estos productos. Mami comenzó con la horchata en polvo, el año pasado comencé con la esencia de carao y, gracias a Dios, ha tenido aceptación, y el tiste, que siempre se ha vendido», dijo Ana Gloria.

En el proceso de los productos La Carmela trabaja toda la familia.

«Yo haciendo todo, mis sobrinos me ayudan a etiquetar las bolsas y [a gestionar] redes sociales; pero en el área de la venta de refrescos naturales ya preparados, en casa, somos mi hermana y yo», mencionó.

La Carmela surge como un homenaje a Carmen Córdoba, quien desde joven trabajó en el mercado de San Miguel vendiendo refrescos, para sacar adelante a su familia y dejar una tradición.

«Para mí es un legado, un legado con el que le estamos haciendo honor a mami por todos los años que ella estuvo con este negocio, y esperamos seguir adelante con él», agregó Ana Gloria.

El sabor tradicional de los productos de refresquería Paola se mantiene presente en la gastronomía de los migueleños; tanto es así que, un día antes de reabrir sus puertas, contrataron los servicios de una publicidad móvil para que anunciara la gran reapertura, programada para el siguiente día. Sin embargo, los clientes no pudieron esperar y en cuestión de minutos ya estaban preguntado por sus refrescos.

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