La Tierra tiene una circunferencia de más de 40,000 kilómetros y Andrea, posiblemente, ya dio una vuelta al mundo.

Solo sumando las distancias entre los países que ha debido recorrer para su formación profesional se tiene un total de 26,108.8 kilómetros.

Su aventura inició entre El Salvador y Taiwán (14,722 km); desde el país insular voló a Burdeos, en Francia (10,093 km). Su tercer destino fue el País Vasco, España, (654.8 km) y después recorrió 711 kilómetros para llegar a Portugal.

A lo anterior debe sumarse que la primera vez que visitó el Parque Nacional del Atolón Dongsha (islas Pratas, Taiwán) recorrió 537 km, luego añadió más kilómetros para volver a Taiwán.

La primera vez que viajó a las Azores fueron 1,491.68 km en avión. Ahora que no son posibles las inmersiones debió trasladarse a tierra continental, es decir sumó 1,491.68 kilómetros. En abril vuelve a las Azores (otros 1,491.68 km), en un vuelo dura menos de tres horas.

En Taiwán aumentó su interés por los tiburones y por medio de una beca de Eramus Mundus trazó su ruta académica por Europa.

«El programa me encontró a mí porque yo no estaba buscando en el sitio oficial de EMA (Erasmus Mundus Association), sino que estaba en el web site de una estación marina a la que quería aplicar y, de repente, salió este programa que también está enfocado en ambientes marinos, que se llama Ambientes Marinos y sus Recursos. Es una maestría completa de dos años y la idea son cinco universidades más todas las instituciones que están asociadas. Tenés una gran red de instituciones y contactos a los que podés accesar. En la Unión Europea es una de las grandes ventajas, todo está conectado», dijo. «Entre marzo y abril del año pasado me puse en contacto con la investigadora asociada a un centro de investigación reconocido del país vasco y quien estaba liderando las expediciones con las tintoreras […] Entonces, me puse en contacto con ella, me abrió las puertas, hicimos una expedición juntas y fue increíble la experiencia», relata, como parte de su gran travesía.

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