En la menopausia, que marca el fin del período reproductivo en las mujeres, la caída en los niveles de estrógeno puede causar sofocos, trastornos del sueño, sequedad vaginal y dolor durante las relaciones sexuales que las terapias de reemplazo hormonal (TRH) ayudan a aliviar.
Las TRH se utilizaban comúnmente hasta 2002, cuando un estudio generó inquietud al señalar que aumentaban la posibilidad de cáncer de mama y accidente cerebrovascular.
Desde entonces, incluyeron una advertencia de la agencia de medicamentos de Estados Unidos (FDA) sobre los riesgos, y las prescripciones disminuyeron drásticamente.
Pero el tema continuó dividiendo a la comunidad médica. Las críticas señalaron defectos en el estudio de 2002. Además, actualmente existen formas nuevas de TRH, con dosis reducidas.
«Estamos cuestionando ideas anticuadas y reafirmando nuestro compromiso con la medicina basada en evidencia que empodera en lugar de restringir», dijo el secretario de Salud estadounidense, Robert F. Kennedy Jr, al presentar la decisión.
-Más accesibles-
Muchos miembros de la comunidad médica han instado a la FDA a reconsiderar su advertencia sobre las TRH, que podría disuadir a mujeres para quienes los beneficios podrían superar los riesgos.
Marty Makary, jefe de la FDA, reunió en julio a un panel de expertos para reevaluar las recomendaciones.
Las TRH «han ayudado durante décadas a las mujeres a aliviar los síntomas de la menopausia», destacó Makary, quien defiende la prescripción de estos medicamentos.
Según Makary, estos tratamientos podrían ayudar a reducir el deterioro cognitivo, prevenir la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares.
Los funcionarios de la FDA enfatizaron que las nuevas recomendaciones permitirán una discusión más matizada entre pacientes y médicos.
El presidente del Colegio Estadounidense de Ginecólogos y Obstetras, Steven Fleischman, estimó en un comunicado que esta decisión «mejorará la vida de las mujeres en la perimenopausia» (la fase antes de la menopausia) al hacer los tratamientos «más accesibles» y eliminar «obstáculos innecesarios».
«Como todos los medicamentos, los productos de estrógeno sistémico no están exentos de riesgos, y su uso debe basarse en una conversación individualizada entre los pacientes y sus médicos», agregó.







