El presidente estadounidense, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva que amenaza con aranceles a los países que vendan petróleo a Cuba, una medida que considera necesaria para la «seguridad nacional» pero que La Habana tachó de «brutal acto de agresión».
La decisión añade presión al régimen cubano, que apenas puede suministrar la mitad de sus necesidades en materia de electricidad.
La orden ejecutiva es presentada por la Casa Blanca como una respuesta a «una emergencia nacional», lo que permite iniciar «un proceso para imponer aranceles a las mercancías de países que venden o de otro modo proporcionan petróleo a Cuba, protegiendo así la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos».

El texto no menciona qué países ni a qué porcentaje ascenderían esos gravámenes. «Se podrá imponer un arancel adicional ‘ad valorem’ (según el valor) a las importaciones de bienes que sean productos de un país extranjero que venda o proporcione directa o indirectamente cualquier tipo de petróleo a Cuba», indica el documento publicado por la Casa Blanca.
«El presidente puede modificar la orden si Cuba o los países afectados dan pasos significativos para abordar la amenaza o alinearse con los objetivos de seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos», añade una hoja explicativa. El jueves en la noche, el gobierno cubano tachó de «brutal acto de agresión» la orden ejecutiva del republicano.
«Denunciamos ante el mundo este brutal acto de agresión contra Cuba», escribió en la red social X el canciller Bruno Rodríguez.

México, contra la espada y la pared
Trump advirtió tras la exitosa operación militar que derrocó al presidente venezolano Nicolás Maduro que Cuba debía negociar «antes de que sea demasiado tarde».
La nueva amenaza del dirigente republicano llega cuando la isla atraviesa ya una situación energética precaria. istra en la actualidad crudo vital para la isla. Entre enero y septiembre del año pasado, la petrolera mexicana Pemex exportó a la isla 17,200 barriles de crudo diarios y 2,000 de derivados, por un total de $400 millones, según datos oficiales. Pero después de una reunión con Washington esa cifra pasó a ser de 6,000.

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, reiteró el jueves que su gobierno seguiría siendo «solidario» con Cuba. Pero dio declaraciones confusas. Sheinbaum había confirmado recién el martes que ha habido suspensiones en el envío de petróleo a Cuba aunque lo hizo con mucha ambigüedad, sugiriendo que es parte de los vaivenes que existen en el suministro a la isla y de una «decisión soberana» de México y de la energética estatal no provocada por presiones externas.
Trump y Sheinbaum hablaron telefónicamente el jueves, y ambos calificaron de «productiva» la conversación.







