José Portillo tiene un clavo: no sabe cocinar, pero la clavó en el ángulo. Se casó con Karla García Posada y, mientras él sazona la media cancha tigrilla con su fútbol, ella, amante del arte culinario, le complace el paladar a él, a los obrajuelenses y ahora también a los capitalinos.
El Clavito Portillo, capitán de FAS, y Karla se conocieron cuando el volante jugaba en reserva de Alianza entre 2017 y 2018 y se casaron en 2022. Para entonces ella recién emprendía con su negocio Bottanas Obrajuelenses, en su natal San Rafael Obrajuelo, y él no dudó en seguir los consejos de su madre y abuela al pie de la letra.
«Mi Mamá, mi abuelita, siempre me decían: cuando te cases procura tener a alguien que sepa cocinar porque ahí ya vas a ir ganando en la vida y eso influyó mucho en tener a una esposa que le gusta cocinar y, aparte, trabajadora;le gusta ir más allá y no ser una mujer acomodada», dice el Portillo. «Te hace crecer como hombre el tener una mujer que tiene mucha hambre de éxito», añade.
Fue José «el Chule» Posada, exreservista de Alianza y ahora jugador de Hércules, quien los presentó, y ahora consolidados como matrimonio celebran no solo la unión, sino la expansión de un negocio que descansa, principalmente, en las manos de Karla: hace dos meses trajeron a la capital Bottanas Obrajuelenses.

Paredes ambientadas de canastos con flores de colores que representan a cada barrio de San Rafael Obrajuelo, Bottanas Obrajuelenses se ha instalado al costado norte del estadio Mágico González y lo que se sirve es comida mexicana, pero con el toque y sazón que Karla y su familia trajeron desde su ciudad.
La especialidad de la casa son los chicharrones de panceta, pero también hay burritos, tortas, entre estas la torta del Chavo, quesadillas y, por supuesto, tacos de birria, lengua, chorizo, res, pollo y pastor.

«La idea del negocio es netamente de mi esposa, cuando la conocí el negocio tenía cuatro años de existencia. El negocio empezó por la genialidad de ella de querer generar ingresos para su familia. A ella le ha gustado siempre el tema de emprender», aclara Portillo, quien se declara nulo en la cocina, pues los únicos tacos que sabe cómo sazonar son los que utiliza en los partidos con FAS.
«A mí nunca se me ha dado por cocinar, soy poco para cocinar, quizá lo básico. Del negocio no sé absolutamente nada te soy sincero. En la cocina quien es la máster es mi esposa que es la creadora de todos los platillos y todas las recetas. Ella sabe hacer desde el tomatillo picado hasta el plato ya servido», comenta.
Eso sí, antes de abrir la sucursal en la capital, el Clavito Portillo viajaba a San Rafael Obrajuelo y apoyaba a su esposa como mesero, sirviendo platos, bebidas o limpiando las mesas.

En su incursión en Bottanas Obrajuelenses ha tenido días buenos y días con ventas calmadas y han sido jugadores de FAS, Inter FA y aficionados de Alianza los primeros en dar el visto bueno a los platillos. En un futuro el Clavito Portillo y su esposa también pretenden abrir un local en la ciudad de Santa Ana. Por hoy están en la capital y si quiere echarse un taquito ya sabe dónde ir.
José Portillo, capitán de FAS
«Mi Mamá y mi abuelita siempre me decían: cuando te cases procura tener a alguien que sepa cocinar porque ahí ya vas a ir ganando en la vida y eso influyó mucho en tener a una esposa que le gusta cocinar y aparte trabajadora».








