En los 400 metros de los Juegos Olímpicos de Londres-2012, todas las miradas se dirigían hacia Pistorius, que participaba en esa distancia emblemática del atletismo con el resto de participantes sin discapacidad, unas semanas antes de tomar parte también en los Juegos Paralímpicos.
Llegó a las semifinales de la prueba en los Juegos Olímpicos acompañado de polémica por la potencial ventaja que le podía dar las láminas que reemplazaban la parte baja de sus dos piernas amputadas.
«Eran los inicios, ahora ver a atletas corriendo con láminas se ha hecho habitual», explica a la AFP Magali Tezenas, directora general de Sponsora, una organización que agrupa a actores de la economía del deporte.
«Él quiso competir con los atletas sin discapacidad, lo que provocó controversia y ayudó mucho a su notoriedad», estima.
La condena por matar a su pareja, Reeva Steenkamp, a principios de 2013 puso fin a su carrera y le hizo caerse del pedestal.
Altavoces mediáticos
Desde entonces, ningún deportista paralímpico ha alcanzado un nivel de fama similar al del velocista sudafricano, aunque algunos tendrían un estatus que podría ser considerado de «estrella».
El paranadador francés Theo Curin forma parte de esos deportistas franceses que son ampliamente identificados por el gran público en su país.
Él mismo cita otros nombres que considera de impacto mediático como Bebe Vio («una esgrimista italiana que tiene un millón de abonados en las redes sociales») o Matt Stutzman («un chico estadounidense que hace tiro con arco con sus pies y que es ultraconocido en todo el mundo»).
Para que cada vez más atletas paralímpicos sean conocidos o incluso puedan su fama acercarse a la de deportistas olímpicos, Magali Tezenas cree que debe haber cambios estructurales.
«Hay que entrar en un círculo virtuoso, que todas las partes sumen: la prensa, los patrocinadores, las instituciones, los organizadores del eventos… Que haya atletas que aparezcan y se atrevan a hablar e ir a los medios», estima.
Esa labor de promoción del deporte paralímpico choca a menudo con las necesidades de un entrenamiento limitado y con el calendario de las competiciones en las que los paradeportistas deben tomar parte para ser protagonistas en sus respectivas disciplinas.
«También hay que encontrar personalidades que tengan ganas de ir a los medios. No es fácil para ellos porque no es su trabajo: están ahí para hacer deporte y rendir, y se les pide más, que sean proactivos en términos de presencia o patrocinios», señala Tezenas.







