Regalos, una foto de recuerdo y una victoria simbólica de Irán (2-1). El 21 de junio de 1998 en Lyon en la fase de grupos del Mundial organizado en Francia, el Team Melli y los Estados Unidos se enfrentaron en un encuentro histórico entre dos países sin relaciones diplomáticas desde 1980.
Considerado como un momento destacado del torneo desde el sorteo y bautizado como «el partido de la fraternidad», este duelo se produjo un año después de la elección del reformador Mohammad Khatami (1997-2005) como presidente, que marcó un periodo de deshielo entre Irán y Occidente.
Justo antes del choque, su homólogo estadounidense Bill Clinton esperaba que pudiera «constituir un nuevo paso hacia el fin de la hostilidad» entre ambas naciones, que se convirtieron en antagonistas tras la Revolución Islámica de 1979 y, sobre todo, de la toma de rehenes de la Embajada de Estados Unidos en Teherán (1979-1981).
En el momento de la presentación de los equipos, el protocolo fue estricto y ambas selecciones posaron juntas para hacerse una foto histórica. Los iraníes, clasificados por segunda vez en su historia para disputar un Mundial desde 1978, incluso ofrecieron un ramo de flores blancas a cada jugador de sus rivales norteamericanos.
Sin embargo, el ambiente siguió siendo eléctrico en las gradas de Gerland, donde se situaron numerosos simpatizantes de la Organización de los Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI), un movimiento en exilio prohibido en Irán.
Uno de ellos entró en el césped antes del inicio del partido con una camiseta con la efigie de Maryam Radjavi, líder de la organización, antes de ser evacuado por los encargados de la seguridad.
El partido, el segundo de los dos equipos en aquella Copa del Mundo, fue áspero y con mucha fuerza física, pero sin animosidad particular. Al final, los iraníes se llevaron la victoria gracias a Hamid Estili (40) y Mehdi Mahdavikia (84), mientras que los estadounidenses redujeron diferencias mediante el tanto de Brian McBride (87).
Desde el silbato final, miles de iraníes salieron a las calles de Teherán para cantar y bailar hasta el amanecer. Pero el éxito del Team Melli fue inútil desde el punto de vista deportivo, ya que finalmente cayó eliminado en la primera ronda tras perder ante Alemania (2-0).
En el plano diplomático, el portavoz del Departamento de Estado estadounidense, James Rubin, señaló en cambio «un comienzo» para «construir lazos, derribar los muros de la desconfianza y crear una mejor comprensión».
«Hemos hecho más en 90 minutos que los políticos en 20 años», afirmó el defensa estadounidense, Jeff Agoos.
Más tarde, otro encuentro, esta vez amistoso, se organizó entre los dos países (1-1) en 2000 en Pasadena, cerca de Los Ángeles, donde vive una gran comunidad iraní, ante 50.000 espectadores. Esta será la última antes de la prevista el martes en Doha en la fase de grupos del Mundial-2022.
Ingleses por el boleto
Inglaterra buscará la clasificación a octavos de final y el liderato del Grupo B, que en teoría debe dejarle un camino más tranquilo en la siguiente ronda, cuando enfrente este martes a Gales, cuyos sueños mundialistas penden de un hilo.
Los ‘Three Lions’ de Harry Kane, que aún no rompe redes en Catar, están en una posición cómoda en la última jornada del Grupo B, a la que los cuatro equipos llegan con opciones de clasificar.
Los subcampeones de Europa son punteros con cuatro puntos (victoria 6-2 sobre Irán, empate 0-0 contra Estados Unidos) y solo serían eliminados si encajan una auténtica paliza de cuatro o más goles de los ‘Dragones’ de Gareth Bale en el estadio Ahmad Bin Ali de Doha.
El empate le basta al equipo que dirige Gareth Southgate para avanzar, pero perdería el liderato si los iraníes (3 unidades) vencen a los estadounidenses en el Al Thumama a la misma hora o si los norteamericanos (2 enteros) ganan y lo superan en diferencia de goles.
«Vamos por buen camino. Todavía podemos ganar el grupo y ese tiene que ser nuestro objetivo», afirmó el DT.







