El dicho que «equipo que cambia técnico gana» se cumplió para el Fuerte San Francisco, y ese triunfo llega en un momento crucial de la fase regular, porque se mete de cabeza por un boleto a los cuartos de final del torneo Clausura 2025. Además, fue un 1-0 contra Alianza, un equipo que ha perdido el rumbo, olvidó cómo anotar goles y cómo jugar bien.
En este tipo de partidos contra estos rivales y en la cancha que fuese el partido, los albos siempre parten como favoritos, pero lo cierto es que el estadio Correcaminos extrañó el buen fútbol, no solo del visitante, también de los comandos azules, sobre todo en un primer tiempo que parecía eterno por el nulo espectáculo.
El Fuerte San Francisco fue dirigido por Rolando Torres desde las gradas, el exfutbolista de equipos orientales que llegó a reemplazar a Rubén Alonso, despedido la semana pasada por los malos resultados, pero la gota que derramó el vaso para la directiva fue el 3-0 que le impuso Águila el jueves pasado.
Soso es la palabra que describe la parte inicial entre franciscanos y capitalinos, porque se generó poco y nada de fútbol. Las llegadas de peligro a las porterías estuvieron prohibidas, en buena medida porque jugaron con el freno de mano puesto y de dinámico no tuvieron nada los primeros 45 minutos.
La segunda parte empezó a calcarse como la primera. Se generaron escasas llegadas de gol, pero el Fuerte tocaba la puerta en busca del gol que le diera la oportunidad de disputar los cuartos de final.
Ese momento glorioso que se celebró en grande, llegó hasta el minuto 89, en una pifia de Julián Grueso que permitió un centro que cortó Mario González, pero se la dejó servida a Diego Ortez, quien la mandó al fondo de la red.
Alianza no tuvo ni tiempo ni reacción y se regresó a la capital con su segunda derrota al hilo y el tercer partido sin poder anotar un gol.







