El Inter FA, que empezó comprometido con el descenso en este Clausura 2026, condición que está dejando de a poco, tuvo esta noche su primer rival fuerte del certamen para poner a prueba su maquinaria y demostrar que estar con el pleno de puntos disputados en su casilla no era ninguna casualidad.
El Cacahuatique y Fuerte San Francisco fueron los primeros rivales enfrentados, pero la prueba de fuego llegó pronto con un cuadro capitalino que, en contra parte, estaba urgido de puntos porque en sus presentaciones iniciales solo pudo sumar un punto, cuando pudieron ser seis, pero los partidos se le escaparon en los minutos finales.
Con cuatro exalbos en el equipo titular, Luis Marín, técnico de los Tecleños, salió decidido a dar otra bofetada a los paquidermos. A pesar de ser todavía chico, quería irrespetar al de tradición en la primera división.

Sin embargo, el que inauguró la pizarra del marcador fue Matías Steib (21’), defensa argentino que llegó para este torneo y en el debut fue expulsado. Con el tanto quedaba perdonado.
El 1-0 quizá no era el reflejo de lo que el rival le había presentado a los albos. El Inter FA tuvo dinámica de juego por todos los flancos, sobre todo por izquierda y el medio campo con jugadores de experiencia como Darwin Cerén y Guillermo Stradella.
El premio a mantener el orden y la mirada fija en el arco de Christopher Rauda, cuando en una jugada desafortunada la visita ganó un tiro libre donde Harold Osorio salió lesionado de la rodilla derecha y trasladado a un centro médico.

Cerén, con clase y con suficiente tiza en el botín derecho, mandó la pelota sobre la barrera y la mandó a guardar en la cabaña aliancista para el 1-1 que despidió el juego al descanso.
Para la segunda parte, cuando el cronómetro marcaba el 57’, uno de los que formó Alianza, Emerson Mauricio, le hizo daño a su exequipo con el 2-1, gol que también marcó un punto y aparte porque el compromiso se le complicó más a los blancos al no encontrar una reacción y emparejar la cuenta.
Y Mauricio les hizo saber, de nueva cuenta, que se habían equivocado en no mantenerlo. En el 84, otra vez casi sin marca, puso el 3-1 lapidario que le permite llegar a nueves puntos.







