El Salvador expuso su visión de inclusión y fortalecimiento de las capacidades productivas de las mujeres ante la Organización de Estados Americanos (OEA).
Durante la 40.ª Asamblea de Delegadas de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) de la OEA, la presidenta de la Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU), Yanci Yanet Salmerón de Artiga, destacó los avances estratégicos alcanzados.
Su disertación hizo énfasis en tres líneas prioritaria: eliminación de barreras estructurales que limitan el acceso de las mujeres al mercado laboral y al crédito; fortalecimiento de negocios liderados por mujeres a través de capacitación, comercialización y acceso a capital; promoción de la igualdad de condiciones mediante un marco institucional orientado a la autonomía económica.
La titular ahondó en que bajo la visión estratégica del presidente Nayib Bukele, el país ha priorizado acciones concretas orientadas a incrementar la participación de las mujeres en el sector productivo, en condiciones de igualdad y equidad, fortaleciendo un marco institucional que contribuye a la construcción de una sociedad más justa, e igualitaria.
En este marco, destacó que se ha implementado una oferta programática dirigida a dotar a las salvadoreñas de herramientas que les permitan avanzar hacia la autonomía económica, salir de ciclos de violencia, y ejercer plenamente su ciudadanía y sus derechos.
Entre los pilares de esta oferta destacan: el acceso a servicios de cuidado que reducen la carga de trabajo reproductivo de las mujeres, facilitando así su inclusión productiva, y los programas de fortalecimiento del emprendimiento de las mujeres.
En este sentido, destacó que en el país ha impulsado políticas y programas integrales orientados a reducir barreras históricas, ampliar oportunidades y fortalecer la autonomía económica de las mujeres.
Uno de los ámbitos desarrollados con mayor profundidad ha sido el acceso de las mujeres a recursos financieros y oportunidades para el emprendimiento. Orientada a esta estrategia, El Salvador destacó apuestas como la Línea de Garantía para la Empresarialidad Femenina, PROGAMYPE, la cual ha contribuido a disminuir las barreras bancarias tradicionales que limitan el acceso al crédito para micro y pequeñas empresas dirigidas por mujeres.
Asimismo, la estrategia MERCAMUJER ha fortalecido la comercialización y el posicionamiento de emprendimientos liderados por mujeres, facilitando más de 1,100 espacios y registrando más de 34,000 emprendedoras, lo que ha permitido mejorar los ingresos y ampliar las oportunidades económicas de las mujeres salvadoreñas.
El Salvador también compartió avances vinculados a la inclusión laboral y la movilidad humana, reconociendo que la migración y el retorno requieren respuestas integrales para garantizar oportunidades económicas dignas, seguras y sostenibles. En este contexto, la política de movilidad laboral ha gestionado 17,000 oportunidades de empleo regular y seguro para personas salvadoreñas en el exterior.
De igual manera, se destacó el proyecto Empoderamiento Económico de las Mujeres en El Salvador, orientado a fortalecer la autonomía económica de mujeres jefas de hogar y mujeres en condición de vulnerabilidad, mediante educación financiera, asesoría técnica, inclusión laboral y acceso a capital semilla no reembolsable.
En el sector turismo, El Salvador subrayó que este rubro se ha consolidado como uno de los motores más dinámicos de inclusión económica. Actualmente, el 85% de los empleos y el 75 % de las empresas registradas en el sector están vinculadas a mujeres.
Esta dinámica se fortalece mediante iniciativas como «El Salvador FamilyFriendly», liderada por la Primera Dama, Gabriela de Bukele, que impulsa espacios seguros, inclusivos y de calidad, promoviendo simultáneamente el bienestar familiar y el desarrollo económico.
La participación de El Salvador en este diálogo hemisférico permitió visibilizar resultados concretos, compartir buenas prácticas e identificar espacios de cooperación que permitan amplificar, replicar y fortalecer las experiencias nacionales, así como movilizar recursos técnicos y financieros, armonizar estándares y promover iniciativas conjuntas que aceleren el cierre de brechas en materia de autonomía económica de las mujeres.
No obstante, también se reconoció que persisten desafíos que requieren profundización y cooperación internacional, particularmente en materia de digitalización, innovación, inclusión financiera y generación de oportunidades económicas sostenibles para las mujeres.
En ese sentido, la CIM y las agencias de cooperación pueden desempeñar un papel estratégico mediante el fortalecimiento de capacidades institucionales, la movilización de recursos y la creación de espacios regionales de aprendizaje que permitan replicar experiencias exitosas y acelerar políticas transformadoras para la autonomía económica de las mujeres en las Américas.
La Asamblea colocó en el centro de la agenda hemisférica una discusión de alto interés público: cómo avanzar en los derechos económicos de las mujeres y, con ello, contribuir al desarrollo democrático, económico y social de las Américas.







