Tras conocerse la noticia del devastador terremoto que sacudió a Marruecos, el presidente Nayib Bukele se solidarizó con la presidencia y el pueblo del Reino de Marruecos ante la pérdida de más de 1,300 vidas y centenares de heridos.
«Gabriela y yo expresamos nuestra solidaridad con nuestros hermanos marroquíes en estos momentos difíciles, tras el terremoto que azotó la ciudad de Marrakech. Extendemos nuestras condolencias a las familias, rezamos por la firmeza del valiente pueblo del Reino de Marruecos y expresamos nuestra disposición de brindar asistencia para la recuperación del país», dijo el presidente Bukele en X.

De igual forma, el Ministerio de Relaciones Exteriores expresó sus más sinceras condolencias y solidaridad «al Gobierno y al pueblo del Reino de Marruecos por el terremoto ocurrido el 8 de septiembre en la ciudad de Marrakech, que dejó saldo de más de un centenar de personas fallecidas, decenas de heridos y cuantiosos daños materiales».
Asimismo, las autoridades salvadoreñas desearon una pronta recuperación a las víctimas.
De acuerdo con el reporte del Ministerio del Interior marroquí, la gran mayoría de los fallecidos registrados se concentra en el área rural más próxima al epicentro, que fue en la localidad de Ighil, situada 80 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Marrakech.

El último reporte brindado por las autoridades indica que 1,305 personas murieron por un potente sismo de magnitud 6.8, mientras que 1,832 resultaron heridas, de las cuales 1,220 se encuentran en estado crítico.
Por lo que las autoridades declararon el sábado por la tarde tres días de luto nacional, después del terremoto más potente registrado en ese país del norte de África.
Videos grabados en Marrakech muestran a los habitantes saliendo despavoridos de los edificios en medio de la sacudida, escombros que se desprendieron de los inmuebles hacia estrechos callejones y vehículos cubiertos de piedras.
En uno de los videos que circularon en redes sociales se observa un minarete de una mezquita que colapsó en la famosa plaza Yamaa el Fna, el corazón de Marrakech, y que causó heridas a dos personas.
Cientos de personas también se concentraron en esa emblemática plaza para pasar allí la noche por el miedo a las réplicas, algunos con mantas y otros durmieron directamente en el suelo.

«Me detuve y me di cuenta de la catástrofe. Era muy grave […]. Los gritos y los llantos eran insoportables», relató Fayssal Badour, de 58 años, quien se conducía de regreso a su casa cuando notó el temblor.
El pueblo de Tafeghaghte, situado 60 kilómetros al sudoeste de Marrakech, quedó prácticamente destruido en su totalidad, según comprobó un equipo de la AFP.
Pocos edificios siguen en pie en esa localidad. El Ejército continúa la búsqueda de supervivientes entre los escombros. «Tres de mis nietos [de 12, ocho y cuatro años] y su madre murieron. Están todos debajo de las ruinas», expresó Omar Benhanna, de 72 años, un habitante de Tafeghaghte.
En el pueblo de Moulay Brahim, en Al Hauz, los equipos de rescate también trabajan en la búsqueda de víctimas. Cerca de allí, los vecinos cavan fosas para enterrar a los muertos. La Cruz Roja Internacional alertó que Marruecos podría necesitar «meses e incluso años» de ayuda para reconstruir las zonas afectadas.







