El Salvador sobresale a escala latinoamericana por diversos aspectos relacionados con el uso y acceso de las tecnologías educativas por parte de los estudiantes. Así lo detalla el informe «El estado de la educación en América Latina y el Caribe 2024: la medición de los aprendizajes», del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
La segunda edición de este informe examina la evolución de las evaluaciones de aprendizaje a gran escala en la región, con un foco especial en 18 países de América Latina: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
En ese sentido, el informe indica que, en 2022, 98 de cada 100 estudiantes tenían acceso a computadoras en El Salvador, una cifra que ha sido superada en los últimos años, ya que el Gobierno dotó de computadoras y tabletas digitales al 100 % de los estudiantes del sector público.
Por el contrario, en Guatemala, 78 de cada 100 estudiantes tienen acceso a computadoras, y en Paraguay, 69 de cada 100.
«En El Salvador, Costa Rica y Chile casi todos los y las estudiantes tienen acceso a computadoras, mientras que en Paraguay tres de cada 10 estudiantes no tienen acceso a computadoras, y en República Dominicana y Guatemala dos de cada 10 estudiantes carecen de acceso», señala el informe.
De acuerdo con el BID, la transformación digital en los sistemas educativos puede ampliar el acceso a oportunidades educativas, promover la inclusión y mejorar la pertinencia y calidad del aprendizaje. Sin embargo, advierte que para que esta transformación sea viable, «es esencial contar con un acceso completo y equitativo a la infraestructura digital». Por otra parte, se destaca que durante la disrupción en 2020 por la COVID-19 solo tres países de la región continuaron con las pruebas educativas.
A escala mundial, en Latinoamérica se dieron los cierres más prolongados de escuelas, un fenómeno que afectó la realización de las evaluaciones a gran escala nacionales, que eran recogidas de forma presencial en papel y lápiz en casi todos los países.
«En 2020, solo Colombia y El Salvador recogieron pruebas censales a nivel de secundaria y Uruguay recogió la prueba Aristas [muestral] a nivel de primaria. De los 18 países analizados, solo tres recogieron algún tipo de evaluación nacional a gran escala», enfatiza el informe.
El estudio también resalta que Uruguay, El Salvador y Colombia se habían adaptado al uso de tecnologías digitales para las pruebas y habían adoptado políticas de acceso a dispositivos digitales, por lo que los procesos de evaluación en línea fueron más eficientes. Además, destaca que en El Salvador se creó la prueba AVANZO en formato digital, que reemplazó a la prueba PAES.
«Para 2020, la prueba podía ser tomada por el estudiante de forma flexible en un rango de tiempo determinado. En 2021 se extendió una política que dotó a todos las y los estudiantes de último año de educación media de computadoras portátiles no retornables para poder presentar la prueba y continuar sus estudios superiores», recalcó el informe del BID.







