España está reforzando su papel como punto estratégico en la internacionalización de las empresas latinoamericanas. Así lo concluye el informe «España, el trampolín de las empresas latinoamericanas en el mundo», presentado por el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI) junto al Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), que identifica al país europeo como una de las principales plataformas globales para canalizar inversiones hacia otros destinos.
Durante la presentación, la presidenta de CEAPI, Núria Vilanova, explicó que el estudio busca analizar un fenómeno poco explorado hasta ahora: el llamado «efecto trampolín». «Estamos viendo cómo las empresas de América Latina están eligiendo crecer desde dos continentes, desde su país de origen y desde España como segunda base para expandirse a otros mercados», señaló.
La investigación, liderada por la catedrática Isabel Álvarez, se basa en un análisis microeconómico de gran escala. «Los datos agregados no permiten entender lo que hacen las empresas, por eso reconstruimos las cadenas de propiedad», explicó. Para ello, el equipo trabajó con 54 millones de datos empresariales, lo que permitió mapear cómo las compañías utilizan filiales intermedias para invertir en terceros países.
El estudio identificó 26,987 empresas matrices en América Latina que controlan 44,520 filiales en el mundo, con una media de 1.65 filiales por matriz. Brasil, Colombia, México y Argentina concentran más de la mitad de estas matrices, mientras que Panamá destaca por su alto nivel de internacionalización.
Uno de los principales hallazgos es el papel diferencial de España como país plataforma. Aunque Estados Unidos lidera en términos absolutos, España ocupa el segundo lugar global cuando se analiza específicamente el uso de filiales como trampolín. «España funciona como una economía puente, no solo hacia Europa, sino también hacia América Latina y otras regiones», afirmó Álvarez.
En términos relativos, el peso de España resulta aún más significativo. Según los datos expuestos, el país registra cerca de 6 filiales trampolín por cada millón de habitantes, frente a alrededor de 1.2 en Estados Unidos, lo que evidencia una mayor intensidad en su uso como hub corporativo.
El informe también detalla el alcance de estas estructuras. En España operan cerca de 1,000 matrices latinoamericanas, que se articulan a través de más de 2,000 filiales. De estas, 112 empresas utilizan el país como trampolín directo, desde donde controlan 1,636 filiales en el exterior, con una media de 14.6 filiales por empresa.
Este fenómeno no se limita a Europa. Las filiales establecidas en España canalizan inversiones hacia América Latina, América del Norte, Asia, África y Oriente Medio. «Desde España, empresas latinoamericanas están invirtiendo incluso en sus propios países de origen, lo que refuerza la idea de compañías multiberoamericanas», explicó Álvarez.
El estudio también identifica los principales sectores involucrados en este proceso, entre ellos el financiero, la minería, la energía y la manufactura, que concentran una parte significativa de las filiales internacionales.
Durante el evento, Vilanova destacó que este comportamiento responde a una combinación de factores estructurales. «España ofrece seguridad jurídica, acceso a mercados de capitales, talento, idioma común y una red de convenios que facilita la internacionalización», indicó. A esto se suma la posibilidad de adquirir marcas o capacidades operativas que permiten competir en mercados globales.
Asimismo, subrayó el papel de la geoeconomía en este contexto. «Reivindicamos la geoeconomía como herramienta para entender las relaciones reales entre países, más allá de los posicionamientos políticos», afirmó.
El informe concluye que este patrón de expansión confirma un cambio en la estrategia empresarial de la región. «La geografía de las inversiones latinoamericanas está cambiando y el uso de países plataforma se está convirtiendo en un fenómeno estructural», apuntó Álvarez.
En ese escenario, España se posiciona como un nodo clave dentro del espacio empresarial iberoamericano, facilitando la conexión entre América Latina y el resto del mundo, y consolidándose como un punto de apoyo para la expansión global de las denominadas empresas multiberoamericanas.







