El Salvador avanza en la modernización de su logística y comercio con la migración del tradicional código de barras hacia códigos QR, un cambio que permitirá a empresas, autoridades y consumidores acceder a más información sobre los productos en un solo escaneo. La tendencia, que ya se aplica en algunos países europeos, busca garantizar mayor trazabilidad, transparencia y eficiencia en la cadena de suministro.
De acuerdo con Mario Aguirre, CEO de GS1 El Salvador, organización que desde hace 31 años impulsa estándares globales en el país, esta transformación tecnológica marcará un antes y un después en la forma de identificar y comercializar bienes. «Con ese código QR, tú escaneas en el punto de venta y te va a dar la información tradicional vinculada con el código de barra, pero para el consumidor podés exponer diferente información como información nutricional o la trazabilidad de los productos», explicó.
«Es un código QR bajo un estándar, no el que solemos ver donde podemos poner cualquier información, sino que ya tiene una estructura. Así como se estructuró la identificación con las barras, ahora lo estamos haciendo con el QR», añadió.

Actualmente, en El Salvador unas 635 empresas son miembros de GS1 y más de 1,200 utilizan de alguna manera sus estándares, principalmente los códigos de barra tradicionales. Sin embargo, solo un pequeño grupo ha comenzado a implementar QR en sus procesos, mientras que a escala mundial más de 2 millones de compañías ya emplean estas herramientas de identificación.
El proceso de migración, que convivirá por algunos años con el código de barras antes de sustituirlo definitivamente, está alineado con una meta global para 2027: consolidar el QR como un estándar universal. Este cambio permitirá a las compañías salvadoreñas integrarse con mayor facilidad a mercados internacionales, cumplir con requisitos regulatorios y prevenir prácticas como la falsificación y el contrabando.
GS1 enfatiza que el QR estandarizado va más allá del uso común que se conoce en publicidad o mercadeo, ya que está diseñado para contener información estructurada. Por ejemplo, al escanearlo en un punto de venta, un consumidor podrá consultar datos nutricionales, mientras que un regulador aduanero tendrá acceso a la trazabilidad del producto. En sectores como la construcción o la salud, el mismo código puede desplegar especificaciones técnicas o información sobre medicamentos, de acuerdo con el perfil del usuario que lo consulta.
La migración también coincide con los esfuerzos de modernización que el Gobierno de El Salvador impulsa en infraestructura logística, puertos y aduanas. Para Gerardo Steiner, presidente de GS1 El Salvador, esta sincronía fortalece la posición del país como hub regional: «Necesitamos infraestructura, pero también procesos ágiles y confiables. Ahí es donde entran los estándares GS1, que permiten interoperabilidad y mayor eficiencia».
Con el objetivo de acelerar esta transición y difundir buenas prácticas, GS1 El Salvador llevará a cabo el evento «El Salvador en Código 2025» el próximo 15 de octubre en un hotel capitalino. Bajo el lema «la nueva era de los negocios» , la primera edición reunirá a más de 400 profesionales, 10 ponentes de alto nivel y ocho horas de contenido especializado.
Entre los conferencistas destacan Daniel Vega, estratega senior de retail y consumo para Latinoamérica en Amazon Web Services, y Guillermo Fazio, presidente de GS1 Argentina, quienes compartirán sus perspectivas sobre la innovación en cadenas de suministro. El encuentro se enfocará en cómo los estándares globales impulsan la competitividad y ayudan a las empresas a enfrentar un futuro disruptivo.
GS1, presente en 118 países y con 51 años de historia, registra más de 10,000 millones de escaneos de códigos de barra al día, lo que refleja su impacto universal. Con esta evolución hacia el QR, la organización proyecta que las compañías salvadoreñas fortalezcan su inserción en el comercio global y eleven la confianza del consumidor, al ofrecer datos más completos y accesibles sobre cada producto.







