Vladan Vićević, ex jugador de la Selecta y el Águila, concedió una entrevista a un periódico serbio, en donde recordó su paso por el fútbol salvadoreño. «El héroe accidental de El Salvador. Cómo un defensa serbio poco conocido se convirtió en la improbable estrella de una nación centroamericana», fue la nota que le dedicó el periodista Nebojša Marković en The Belgrader,un boletín informativo sobre fútbol serbio.
El ex jugador serbio, quien actualmente tiene 58 años, llegó a El Salvador en la década de los 90 para reforzar al equipo emplumado, con quien logró un título con este equipo, después fue pedido por su compatriota Milovan Djorić para ser nacionalizado y jugar en la Selecta, rumbo al Mundial de Francia 1998.
«Djorić entrenaba al Águila, un club salvadoreño similar al Crvena Zvezda en Serbia. Mi esposa estaba a punto de dar a luz y Djorić necesitaba un defensa central. Fue todo un misterio para mí, pero fui allí como el primer europeo en jugar en la liga salvadoreña», conto sobre su llegada a El Salvador.
Mientras que, de su arribo a la Selecta, relató: «El presidente del país, Armando Calderón Sol, me entregó personalmente el pasaporte, y aún conservo su firma. En enero de 1997, obtuve el derecho a representar a El Salvador».
«Yo era ese tipo de jugador, un luchador como nosotros en Užice», menciona Vićević, o «El Bicho para los salvadoreños», según detallan en la publicación. «El equipo me aceptó, pero era consciente de que, como extranjero, tenía que ser mucho mejor que los demás para justificar la obtención del pasaporte», apuntó.

Define Vicevic: «En El Salvador, la afición es increíblemente apasionada, créanme. Cuando jugaba la selección nacional, cinco horas antes del partido había decenas de miles de personas en el estadio. Las calles estaban vacías, todos los demás lo veían por televisión. Cuando pisas el campo, solo ves azul y blanco. Es una experiencia increíble, como ninguna otra que haya vivido».
Como anécdota contó:
«Recuerdo el partido contra Costa Rica en el que fui elegido mejor jugador… Me dieron dinero como premio. La mitad era para mí y la otra mitad para donar. Elegí una institución para niños con leucemia y fui a hacer la donación con la Primera Dama de El Salvador», cuenta.
También: «Cuando mi esposa vino a El Salvador, no pudimos entrar en un restaurante porque yo estaba firmando muchísimos autógrafos».
«Una vez, después de aquel partido contra Costa Rica, fui a cortarme el pelo y la peluquera me preguntó si podía llevarse un mechón como recuerdo. Después, otra mujer embarazada me dijo: “Sé que voy a tener un hijo; ¿puedo llamarlo Vladan?”. Fue todo increíble».
Cerró el reporta, el también ex técnico del conjunto emplumado: «En una ocasión, los medios me tomaron una foto frente a su iglesia más famosa en San Salvador. Debajo de la foto decía: “Vladan es más grande que la catedral”».







