El FAS volvió a tomar agua de manantial en Morazán, pero solo un sorbo y acabó con la garganta seca y amarga. El tigre ganó el partido, 0-1, durante los 90 minutos, pero en el agregado, tras un penalti fallido que llevó cola, Fuerte San Francisco empató, 1-1, y hubo fiesta en las inhóspitas tierras del Correcaminos.
Con el sol golpeando fuerte, el abrasador calor y en territorio árido había muy pocas señales de que el gol aparecería pronto. El juego, eso sí pintó entretenido por los «yerros» iniciales.

Primero se equivocó Kevin Carabantes: despejó mal un balón y dejó su portería sola, pero tuvo la fortuna de que la pelota le cayó a Carlos Martínez y no se tuvo fe para probar de primera, enfiló a marco y cuando remató la defensa desvío hacia el tiro de esquina.
Antes del 4′ quien falló en salida fue René Granados, le regaló el balón a Edgar Medrano que asistió a Roberto Melgar por izquierda y se cortó hacia el manchón del penalti donde recibió solo, pero a la hora de halar el gatillo sacó el balón del estadio.

Luego, tras esos despistes iniciales, la dinámica de juego se desarrolló en la zona ancha y la misión pasó más por recuperar la pelota y pasearla con mesura para no permitirse errores que les pudieran costar el gol.
En ese apartado, los beatos, si acaso por la obligación de jugar en casa, llevaron la propuesta y fueron más ambiciosos, pero siempre les faltó conectar en el último pase y sus llegadas a puerta fueron estériles.
Mientras, los tigrillos, con un claro 4-4-1-1, dejaron claro que no necesitaban tanto la tenencia de pelota para ser peligrosos. Primero Kevin Santamaría cacheteó un balón y dejó frente al marco a Medrano, el cafetero no obstante no pudo con las mañas del argentino Cristian Belucci que terminó despojándole del esférico.

Al 22′ fue el propio Santamaría quien se abrió espacio entre los cuatro defensas y quedó solo frente a Tony Iglesias a quien venció con un zurdazo para inyectar adrenalina a la hinchada tigrilla congregada en el Correcaminos.
La diana del visitante, no obstante, no enfrió el clima ni el ímpetu del anfitrión que continúo martillando, manejando pelota y llegando a la cocina de FAS, pero sin la fortuna para mover el tablero antes de la pausa.
El remate más peligroso fue de Joshua Gallardo en el 41′, un misil que se fue raso pegado al poste y que hizo suspirar a los franciscanos a la bajada del telón del primer acto. El complemento transcurrió con la vital incidencia de que Yosimar Quiñones falló un penalti en el tiempo añadido y le salvó la tarde Fabricio Torres con el 1-1 en la misma acción, 90+6′.







