Las acusaciones contra Errol Musk, de 79 años, comenzaron a inicios de los años noventa. Una de sus hijastras declaró, cuando aún era una niña, que sufrió tocamientos inapropiados por parte de él. Años más tarde, otros testimonios dentro del núcleo familiar reforzaron esa versión, mencionando situaciones similares y comportamientos considerados perturbadores.
De acuerdo con archivos judiciales y policiales de Sudáfrica, se abrieron al menos tres investigaciones en torno a estas denuncias. Sin embargo, dos de ellas fueron cerradas sin resultados concluyentes y la tercera no arrojó información definitiva sobre la responsabilidad de Musk.
El acusado, por su parte, ha negado categóricamente los señalamientos. En entrevistas recientes aseguró que se trata de «falsedades» y acusó a miembros de su propia familia de manipular los hechos para obtener beneficios económicos e incluso de intentar perjudicar la reputación de su hijo, el actual dueño de Tesla y SpaceX.
La figura de Errol Musk ha estado marcada por la polémica desde hace años. Además de estas denuncias, también fue duramente cuestionado por haber mantenido una relación sentimental con su hijastra, Jana Bezuidenhout, con quien llegó a tener dos hijos. Este episodio desató una ola de críticas y profundizó las tensiones dentro del clan familiar.
Elon Musk, que en varias ocasiones ha descrito la relación con su padre como dolorosa y conflictiva, se ha mantenido al margen de las últimas acusaciones. No obstante, sus declaraciones pasadas, en las que calificó a Errol como una persona «terrible», han vuelto a circular en medio de la polémica.







