«A veces hay que inyectarse de fantasía para no morir de realidad»: reza una frase que navega por el amplio mundo de Facebook y que aplica como anillo al dedo al trastocado sueño mundialista, que hoy se cobija como un manto helado a la hinchada de la Azul.
La derrota 0-1 de la selección ante Guatemala fue un duro golpe de realidad y ha dejado a El Salvador al borde del abismo sin más que apelar al milagro, o en el caso más concreto, a la fantasía.
Con apenas tres puntos en el bolsillo y minado por sus últimas tres derrotas, la armada de Hernán Darío Gómez naufraga en el sótano del Grupo A y muy poquísimas opciones de citarse con un tercer mundial de fútbol.
Empero, con todo y que las matemáticas están de espalda: Surinam y Panamá tienen seis puntos y cinco Guatemala, El Salvador tiene una leve esperanza y que los números y los astros se alineen.
Las opciones de la Azul pasan por ganar sus últimos dos partidos: el 13 de noviembre de visita ante Surinam y el 18 también como visitante ante Panamá.
Aparte de ello necesitaría que tanto Panamá, el 13 de noviembre como Surinam el 18, empaten en sus visitas a Guatemala que cierra de local. Se vale soñar.







