El exfiscal general, Luis Martínez, fue condenado a 10 años de prisión, por haber fabricado prueba falsa para acusar en tribunales de San Salvador, a dos víctimas.
También fue encontrado responsable de omitir investigaciones por casos de corrupción y crimen organizado que a través de escuchas telefónicas fueron captados, por el Centro de Intervención de las Telecomunicaciones.
Por el delito de fraude procesal el juez del Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador que tuvo a cargo la causa, le impuso cinco años de prisión, la misma pena recibió por el delito de omisión de la investigación.
En el mismo fallo, el exdirector de los Intereses de la Sociedad de la Fiscalía, Julio Arriaza, fue condenado a cinco años de cárcel y el abogado Héctor Francisco Grimaldi, fue sentenciado a seis años por dos casos de fraude procesal.
«Luis Martínez y Julio Arriaza son colaboradores necesarios y Héctor Grimaldi fue un facilitador de información, en el delito de fraude procesal», dijo el juez al momento de emitir el fallo, agregó que en ese delito tuvieron una actitud dolosa. Ambos exfiscales fueron trasladados a un penal, el juez les revocó el arresto domiciliar del que gozaron por años.
Mientras que en el delito de omisión de investigación, el exfiscal es un autor directo, analizó el juez. «Martínez y Arriaza tuvieron una actitud omisiva y mostraron indiferencia en que se siguieran ejecutando actos de corrupción», indicó el juzgador.
En el fallo judicial se determinó que ambos, tuvieron conocimientos de actos de corrupción del exjuez Romeo Aurora Giammattei para procesar a Claudia María Herrera y de la incorporación de peritajes falsos que elaboró un psicólogo de Medicina Legal para favorecer a Enrique Rais y su sobrino Hugo Blanco Raís, además de un peritaje de una falsa violencia intrafamiliar para ayudar a la pareja del abogado Ernesto Gutiérrez.
En la omisión de investigación atribuida a Luis Martínez, fue por no abrir expediente en contra del exdiputado Wilber Rivera Monge y otros exfuncionarios.







