En pleno resurgimiento del caso Epstein, el expríncipe Andrés terminó por exiliarse esta semana lejos de Windsor, sin lograr por ello escapar de las sospechas que se acumulan a su alrededor.
El diario The Sun fue el primer medio que reveló, el martes, la partida la noche anterior del hermano de Carlos III de su lujosa residencia de Royal Lodge, cerca del castillo de Windsor, al oeste de Londres.
En octubre, tras una nueva tanda de revelaciones embarazosas vinculadas al pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, el monarca había tomado la decisión histórica de despojar a Andrés de sus títulos reales.

En las páginas publicadas el pasado viernes por el Departamento de Justicia de EE. UU. han aparecido fotos sin fecha en las que se ve a Andrés arrodillado e inclinado sobre una joven cuyo rostro está censurado, así como correos electrónicos invitando al delincuente sexual a Buckingham para hablar en «privado».
Andrés ya había sido acusado por Virginia Giuffre de agresiones sexuales cuando ella era menor de edad. La principal testigo de cargo del caso Epstein se suicidó en abril pasado.
Andrés, que siempre ha negado cualquier comportamiento ilegal, no ha hecho ninguna declaración desde la publicación de los últimos documentos.







