Poco a poco, el excandidato presidencial de ARENA Joel Sánchez ha revelado su amarga experiencia como político. La más reciente fue durante una entrevista en el programa de radio Las Cosas como Son, dirigido por el periodista Josué Natan Vaquiz.
Sánchez le mostró al comunicador una serie de documentos en la que la dirigencia del partido tricolor le exigía entregar varias cantidades millonarias: $1 millón un mes, $7 millones al siguiente y $1 millón más en marzo, después de la elección. «Aquí está. Esto me lo daban ellos [Coena, la cúpula de ARENA]. Aquí podés mirar, $21 millones. Esto no me lo invento», denunció el empresario radicado en Estados Unidos.
Para nadie es un secreto que ARENA se quedó sin discurso en contra del presidente Nayib Bukele, pues su oposición fue ciega y sin fundamentos. Además, pagó el desgaste de sus 20 años en el Ejecutivo y los 10 siguientes como aliado incondicional del que, en apariencia, era su mayor adversario, el FMLN. Juntos, ARENA-FMLN, se protegieron y blindaron los procesos por corrupción de sus respectivos dirigentes.
Mientras dirigía el Gobierno, ARENA saqueaba las instituciones públicas. Vaciaba en ellas a sus activistas para darles un salario y así mover su maquinaria electoral. Al mismo tiempo, los grandes jerarcas saqueaban los fondos públicos para enriquecerse de manera corrupta.
Un escándalo que no pudo ocultar fue el desvío de $10 millones donados por Taiwán para los damnificados por los terremotos de 2001, que fueron a parar a las cuentas bancarias del partido y a la del presidente de entonces, Francisco Flores. El dinero se usó para financiar la campaña de Antonio Saca, el cuarto presidente de ARENA.
Al perder el Ejecutivo, se acabó esa gran fuente de financiamiento y fue por eso que en esta última campaña electoral buscaron a alguien que tuviera los suficientes recursos para financiarse, pero, además, conforme con sus malas prácticas, para aprovecharse de él y exprimirle hasta el último centavo.
En un último acto de presión, Sánchez denunció que el director departamental de San Salvador de ARENA, Efraín Cañas, le exigió $30 millones para no expulsarlo del partido. Antes de caer en la extorsión, Sánchez decidió renunciar.
Todo esto nos ilustra la manera en la que se manejan en el interior del partido fundado por Roberto d’Aubuisson: siempre en busca de que les paguen las facturas y obtener dinero fácil. Por esa razón, precisamente, han sido relegados por el pueblo en la nueva Asamblea Legislativa.







