La fiesta de la hinchada de FAS, en el clásico nacional ante Águila, duró el tiempo que tardó el humo de los pirotécnicos en diciparse, con el triunfo 3-4 de los emplumados. Sonó el silbato inicial German Martínez y en tres minutos ya habían caras largas, pucheros y abucheos en la zona de platea del Óscar Quiteño.
Inicialmente Águila fue un ave rapaz ante el tigre y se lo comió de entrada. Al 3′ Santos Ortiz entró como cuchillo en mantequilla por derecha y centró para Dixon Rivas que asumió el papel de centro delantero y definió con un testarazo para el 0-1.
Herido, el conjunto tigrillo reaccionó con un remate de José Zaldaña que se fue apenas desviado de la puerta defendida por Rafa García. Fue la única señal en ofensiva que ofreció FAS antes de sufrir su segundo picotazo.
En el 8′, bajo la misma fórmula, pero con diferentes protagonistas, los migueleños llegaron al 0-2. Esta vez fue Tomás Granitto quien entró por derecha y centró para Darwin Cerén que llegó de cabeza para tumbar de nueva cuenta al portero Kevin Carabantes.

En las butacas de platea apuntaron con el dedo, pidieron la cabeza de Carabantes que veía como su equipo era superado línea por línea y cernía la amenaza de irse goleado a la pausa. Y tuvo fortuna primero porque salió perfecto para ganar un mano a mano a Dixon y luego vio como el «6» naranja y negro hizo una tijereta que mordió el travesaño.
En esa primera hora, el tigre, vestido de rosa en conmemoración a la lucha contra el cáncer de mama, tuvo algodones como garras y lució inofensivo, pero le bastaron dos minutos para sacar «su instinto animal» y emparejar el duelo 262 en la historia de estos dos.

Primero apareció Rafael Tejada, en el 34′, desde el penalti, para el 1-2 y en el 35′, Ortiz que ya había cometido el penalti perdió un balón y Emiliano Villar se encargó de darles el tiro de gracia con el 2-2.
A partir de ahí FAS resucitó y encontró perdón en su hinchada que les envió aplauzos al vestuario, del que regresarían ya con su uniforme tradicional para disputar un complemento en el que volvió a amargar el paladar de su público.
Cerén de penalti hizo el 2-3, al 78′, y luego Édgar Medrano los hundió con el 2-4 al 81′. Al 84′, un gol convertido por Jonathan Nolasco maquilló la derrota, no la amargura.







