Cientos de fieles católicos participaron este jueves en la tradicional misa de las 6 de la mañana en la cripta de la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, donde desde tempranas horas los devotos llegaron para rezar, presentar ofrendas y agradecer los favores recibidos a la Virgen Morena.
Desde antes del amanecer, la iglesia se llenó de oraciones, cantos y un profundo ambiente de recogimiento espiritual. Entre los asistentes también se encontraban salvadoreños residentes en Estados Unidos, Canadá y otros países, quienes viajaron expresamente a El Salvador para participar en las actividades guadalupanas. Para muchos de ellos, volver a casa en estas fechas representa renovar su fe y mantener viva una tradición que los une a sus raíces.

Durante la homilía, el sacerdote recordó el significado espiritual de la devoción guadalupana y narró la historia de la aparición de la Virgen a San Juan Diego en el cerro del Tepeyac, en México, en 1531. Señaló que, según la tradición, la Virgen se presentó al humilde indígena con el mensaje de construir un templo en ese lugar, como signo de amor, consuelo y cercanía para todos sus hijos.
El padre destacó además el momento en que la Virgen ofreció a Juan Diego una prueba para el obispo: rosas fuera de temporada que, al caer de su tilma, revelaron la imagen de la Guadalupana estampada milagrosamente.

Las actividades en honor a la Virgen de Guadalupe continuarán durante el día con rezos, procesiones y celebraciones eucarísticas que reúnen a familias enteras y a devotos provenientes de diversas partes del país y del extranjero.







