Dos hombres armados irrumpieron en Bondi Beach, una de las playas más populares de Australia, y asesinaron a 11 personas durante la celebración judía de Janucá.
El ataque dejó un saldo de 29 heridos, según informan medios internacionales. Uno de los sospechosos murió en el lugar y el segundo se encuentra en estado crítico.
El suceso ocurrió en medio de cientos de personas reunidas para la celebración, incluyendo familias, niños y adultos mayores. Arsen Ostrovsky que se encontraba en el lugar concedió una entrevista a 9 News y contó lo sucedido.
«Estaba aquí con mi familia, era una celebración de Hanukkah, había cientos de personas, había niños, había familias mayores disfrutando y de repente es un caos absoluto. Hay armas, fuego por todas partes, gente agachándose, era un caos absoluto, no sabíamos lo que estaba sucediendo, de dónde venían los disparos», dijo Ostrovsky quien también resultó herido.
Ostrovsky aseguró que llegó a Australia hace dos semanas para trabajar con la comunidad judía contra el antisemitismo.
«Vi sangre corriendo frente a mí. Vi gente golpeada, gente caída al suelo. Mi única preocupación era: ¿dónde están mis hijos? ¿Dónde están mis hijos? ¿Dónde está mi esposa? ¿Dónde está mi familia?», relató.
El sujeto confirmó que vio a un atacante.

«Sí, vi al menos a un hombre armado disparando, parecía una escopeta disparando al azar en todas direcciones. Vi niños cayendo al suelo, ancianos, inválidos, gente simplemente… fue una masacre absoluta».
Ostrovsky dijo que su familia sobrevivió al ataque.
El ataque fue calificado como «terrorista» y «antisemita» por las autoridades.
«Un acto de maldad, antisemitismo y terrorismo que ha golpeado el corazón de nuestra nación», dijo el primer ministro australiano, Anthony Albanese, en un discurso televisado, calificando de «héroes» a los ciudadanos que se enfrentaron a uno de los tiradores y lo desarmaron.







