En los gobiernos de ARENA y el FMLN las pandillas fueron «un poder político», sin embargo, el Gobierno del presidente Nayib Bukele vino a poner orden y a recuperar el control de los territorios, afirmó ayer Juan Contreras, abogado y máster en Ciencias Políticas.
Contreras ejemplificó que ese poder de las estructuras delincuenciales se materializó cuando líderes políticos se reunieron con pandilleros para conocer su opinión en torno al nombramiento de funcionarios del Gobierno.
Con este planteamiento el analista hizo alusión a las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) que señalaron que miembros del partido ARENA, incluido el exalcalde Ernesto Muyshondt, se reunieron con cabecillas de las pandillas para pedirles opinión sobre el nombramiento de Facundo Guardado como ministro de Seguridad, en un eventual gobierno de Norman Quijano.
«Era un control territorial y un poder económico que habían adquirido las pandillas, se habían convertido en empresarios del crimen. Las pandillas tenían un poder político y fáctico, que era un cuarto o quinto poder del Estado», criticó Contreras en la entrevista A:M de Canal 10.
Explicó que la situación de inseguridad cambió con la llegada de Nayib Bukele al poder, lo que representó un castigo para los gobiernos de ARENA y el FMLN, que no tuvieron la «voluntad política para resolver el problema» de las pandillas.
Contreras planteó que desde 2019 el Gobierno del presidente Bukele tiene el control de los territorios y de las cárceles. En junio de ese año inició la implementación del Plan Control Territorial (PCT)y en marzo de 2022 reforzó su accionar con el régimen de excepción, medida vigente hasta la fecha. «Ahora los salvadoreños viven una tranquilidad sin temor a ser asesinados y extorsionados», afirmó Contreras.







